Los bioestimulantes alivian el efecto negativo del calor en el tomate de invernadero

Las altas temperaturas afectan al metabolismo de todos los seres vivos y al igual que nosotros notamos los cambios drásticos, el metabolismo de las plantas también se ve fuertemente afectado; el fuerte calor y la incidencia del sol provoca daños en los cultivos debido a modificaciones en su metabolismo con el fin de poder adaptarse a esta nueva situación de temperatura extrema.

El uso de bioestimulantes es clave para paliar los efectos de las altas temperaturas sobre las plantas, para así prevenir y superar el estrés térmico

La principal manera de ayudar a las plantas en estos meses de verano es siempre manteniéndolas hidratadas y ser extremadamente cuidadosos con los riegos, que a la planta no le falté agua en la raíz es esencial, y en los casos donde exista riego por aspersión esto también ayudará a disminuir el estrés por exceso de calor. Otra manera cada vez más extendida para ayudar a nuestras plantas a superar estas situaciones de estrés, es la utilización de bioestimulantes.

Actualmente, bajo la categoría de bioestimulantes existen en el mercado muchos productos que con diferentes formulaciones actúan sobre la fisiología de la planta, produciendo diferentes efectos en ella, tales como aumento del vigor, mejora de la calidad de los frutos, estimulación del crecimiento de la raíz o, como hemos dicho anteriormente, ayudando a las plantas a superar los momentos de estrés abiótico. Con la llegada del verano, son los bioestimulantes de este último tipo los que ganan importancia, ya que en estas fechas se disparan las temperaturas en los invernaderos y las mallas de los cultivos, siendo el periodo más crítico para los cultivo el mes de julio, históricamente el más caluroso del verano y que en el pasado año, 2019, superó todos los límites históricos de altas temperaturas desde que se tienen registros.

BIOESTIMULANTES PARA INVERNADERO

Aunque los cultivos intensivos de invernadero son lo que más sufren en esta época del año, donde se pueden llegar a alcanzar en las horas más críticas del día picos de más 50 grados, no podemos descuidar los cultivos al aire libre ya que las temperaturas superiores a 30 grados pueden tener efectos negativos en ellos, pues al aumentar la temperatura también aumentará la transpiración de las plantas, lo que se traducen la perdida de agua en forma de vapor por parte de la planta, por lo que es de vital importancia que la raíz siempre tenga una adecuada cantidad de agua para que la transpiración no se detenga en ningún momento.

La disminución de la calidad los frutos es otro de los efectos negativos asociados a las altas temperaturas, sobre todo cuando empiezan a virar de color, pues son muy sensibles a las temperaturas superiores a 30 grados, pudiendo disminuir la firmeza de la epidermis, que se puede ver afectada con la aparición de manchas y perdiendo firmeza, lo que hará que la vida útil del fruto sea mucho menor, y también son frecuentes problemas con la coloración; en el tomate, por ejemplo, con temperaturas superiores a 28 grados la formación de pigmentos se ve fuertemente condicionada, por lo que su color rojo característico puede verse afectado.

Los bioestimulantes alivian el efecto negativo del calor en el tomate de invernadero y se ha demostrado que el uso de bioestimulantes mejora el rendimiento.

Para las distintas especies de plantas existe un amplio rango de temperaturas dentro del cual pueden realizar la fotosíntesis sin ningún problema, en general,para los cultivos hortícolas y frutales este rango se encuentra entre los 15 a 30 grados, a medida que la temperatura va aumentando dentro de este rango la actividad fotosintética de la planta mejora hasta llegar a al máximo, que normalmente se encuentra a 30 grados, y a partir de este punto la actividad fotosintética decrece pudiendo llegar a detenerse a temperaturas cercanas a los 40 grados, debido a la destrucción de enzimas responsables de las distintas reacciones químicas.

La intensidad de la luz y del calor también produce daños físicos en las hojas y frutos, produciendo quemaduras debido a la destrucción de la clorofila, en arboles jóvenes, recién podados o trasplantados también pueden producir daños severos, por lo que se desaconseja esta practicas en momentos de altas temperaturas. Una marchitez temporal también es común en las horas de mayor temperatura del día, pero con una buena hidratación y nutrición de la planta esto no tiene porque ser permanente y llevar a la planta a la muerte.

La intensidad de la luz y del calor también produce daños físicos en las hojas y frutos, produciendo quemaduras debido a la destrucción de la clorofila. Los árboles jóvenes recién podados o trasplantados también pueden sufrir daños severos, por lo que se desaconseja esta practicas en momentos de altas temperaturas. Una marchitez temporal también es común en las horas de mayor temperatura del día, pero con una buena hidratación y nutrición de la planta esto no tiene porque ser permanente y la planta es capaz de recuperarse cuando cesan esas condiciones.

SOLUCIONES SEMBRALIA

Actualmente en nuestro catálogo tenemos un número variado de productos bioestimulantes formulados a base de diferentes L-α aminoácidos que ayudan de forma activa a la planta en estas situaciones de estrés, favoreciendo la fotosíntesis y produciendo un aumento del vigor y de su crecimiento al absorber e incorporar a su metabolismo estos L-α aminoácidos, este aumento de energía en la planta en situaciones de mayor demanda también promueve la síntesis natural de proteínas que intervienen en diferentes procesos como es la fotosíntesis, la regulación del balance hídrico de la planta mediante la apertura de estomas o la cicatrización vegetal.

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