smart agrifood summit

Cefetra Digital Services estará presente, a través de su plataforma Sembralia, en el mayor evento sobre innovación y emprendimiento en el sector agroalimentario que se celebra en Málaga los días 20 y 21 de junio #Agrifood19.

Smart Agrifood Summit es un evento líder para la industria de creación de ecosistemas de innovación en el sector Agroalimentario Europeo.

Sembralia acerca al usuario las últimas tecnologías y servicios para la agricultura. Las soluciones innovadoras que propone Sembralia cuentan con los últimos avances en Inteligencia Artificial, Big Data, robótica, Cloud Computing y otras muchas tecnologías exponenciales que nos permiten detectar tendencias, reducir costes y aumentar la producción agraria. Y todo con el fin de ayudar al agricultor a ser más eficiente y sostenible. La visión innovadora de Cefetra Digital Services nos permite generar, compartir y difundir las mejores prácticas para una transformación digital segura y efectiva.

Más información: https://smartagrifoodsummit.com

España es uno de los países con mayor despliegue fibra óptica, con más de 35 millones de accesos (80%), aunque el reparto no es equitativo[1].

En las zonas rurales, aproximadamente el 60% de los hogares no cuentan con conexión de banda ancha (mayor a 30Mbps). La UE también ha expresado su visión en materia de banda ancha, y prevé que todos los hogares europeos deberían estar cubiertos por redes digitales capaces de proporcionar una conectividad de 100 Mbps, de aquí a 2025.

Para alcanzar los objetivos en términos de conectividad, será necesaria una inversión total (privada y pública) de alrededor de 500 mil millones de euros hasta 2025.

Por tanto, la revolución tecnológica que plantea la transformación digital se convierte en una ventana de oportunidad en todos los sectores (y en el agrícola, en particular, ya que se trata de la industria menos digitalizada.

Según refiere el Indice de Oportunidad Económica Digital (DEO) desarrollado por Accenture, acelerar la transformación digital podría incrementar el PIB de España en 48.500 millones de dólares adicionales en 2021, un 3.6% más de lo previsto[2]).

El cambio de paradigma que propone la transformación digital está provocando que – de nuevo – el sector agrícola acumule cierto interés por jóvenes que están empezando a ver la repoblación rural como posibilidad de futuro. De hecho, el sector agroalimentario español está constituido por unas 900.000 explotaciones agrarias y más de 28.000 industrias alimentarias, de las que más del 95% son PYMES. Su liderazgo en los mercados mundiales, su potencial exportador (con más de 50.000 millones de valor exportador en el último año móvil), su contribución a la creación de riqueza y empleo (2 millones de puestos de trabajo), su condición de ser la principal actividad económica en el medio rural, y su directa relación con el éxito de otros sectores como el turístico y el sector servicios, lo convierten en un sector estratégico para nuestra economía.

En definitiva, la tecnología que ha sido testada con éxito en diferentes países cuenta en España con un importante campo de desarrollo, lo que se traduce en una reducción de costes, optimización de recursos y maximización de beneficios. La adopción temprana de tecnologías va a ser un marcador claro de desarrollo de la riqueza en el campo. Los países que se queden atrás se verán desfavorecidos por dinámicas competitivas nuevas que les dejarán escaso margen de maniobra.

Desde el punto de vista territorial y social, el medio rural español ocupa el 84% del territorio pero, en él, sólo habita el 16% de la población.

En la península ibérica hay 66.000 km2 de territorio continuo con densidades de población inferiores a los 8 habitantes/km2, lo que la Unión Europea cataloga como, “regiones escasamente pobladas”. En el caso del trabajo en el campo, su atractivo principal reside en la variedad de nuevos trabajos que ofrece el entorno digital (al ser menos exigentes, lo que supone una indiscutible mejora frente a la agricultura tradicional). Las nuevas tecnologías agrarias ofrecen un buen balance entre calidad del trabajo y calidad de vida que resulta especialmente interesante para los jóvenes.

[1] https://www.elindependiente.com/economia/2018/05/27/la-espana-desconectada/

[2] https://www.accenture.com/_acnmedia/PDF-59/Accenture-Strategy-Digital-Transformation.pdf#zoom=50

[3]  Aproximado según estudio de mercado: 2.000€ fijos (web) y 200 anuales (alojamiento)

En Sembralia hemos detectado 10 claves de la transformación digital en el sector agrario.

En el momento en el que nos encontramos, es necesario un cambio de visión en las explotaciones agropecuarias (ya sean pequeñas, medianas o grandes) para seguir siendo competitivos y no perder el tren de la llamada transformación digital.

La revolución digital no es otra cosa que aplicar las innovaciones tecnológicas al campo, con el fin de seguir siendo eficientes: reducir costes, ahorrar recursos escasos como el agua, cuidar el planeta con fitosanitarios sostenibles, procurar el correcto desarrollo del mundo rural…

En definitiva: se trata de sacar el mejor rendimiento a cada uno de nuestros campos.

Por eso, en Sembralia hemos detectado 10 puntos fundamentales en torno a los que se está desarrollando esta transformación digital, que son los siguientes.

  1. Revolución 4.0, el cambio de era: Estamos viviendo un cambio de paradigma, a través de la Transformación Digital, en el que la Innovación, la Globalización y la Digitalización aparecen como tres dimensiones interrelacionadas que permiten configurar la forma de trabajar, de relacionarnos, de entretenernos y – en definitiva – de vivir en el siglo XXI. Nada será como lo conocíamos hasta ahora.
  2. El usuario es el motor del cambio: Las tecnologías disruptivas (cloud computing, inteligencia artificial, blockchain, big data…) tienen como objetivo último servir al usuario del entorno digital en su búsqueda del valor tradicional de base: la mejora de la calidad de vida. El agricultor es consciente de los beneficios que aporta la digitalización, el reto es democratizar el acceso a estas nuevas tecnologías.
  3. El mercado es quien promueve la innovación: Cuando hablamos de modelos disruptivos es importante destacar que no se trata de poner el foco en el conocido modelo lineal de la I+D+i. La innovación, ante todo, es mercado. Los desarrollos deben llegar a clientes que los utilicen, deben aportar valor a la sociedad, generar impacto y cambiar, a mejor, la forma de hacer las cosas.
  4. Los protagonistas son las pequeñas y medianas explotaciones: El cambio de paradigma abre una ventana de oportunidad a la repoblación rural. Las granjas que conforman el modelo de agricultura de tipo familiar no se deben quedar al margen de la revolución agro-tecnológica, de forma que la “brecha digital” no agrande más la “brecha estructural” ya existente entre lo rural y lo urbano.
  5. Prospectiva, el futuro es ahora: Es el momento idóneo para trazar una agenda digital en la agricultura y el medio rural. La digitalización nos ayuda a predecir comportamientos y anticipar consecuencias. Las mediciones, el análisis de datos y las monitorizaciones nos permiten hacer prospectiva del terreno, en definitiva: ir con ventaja.
  6. Pioneros en la transformación digital: Estar a la vanguardia de la tecnología es la única manera de ser eficientes y competitivos. La adopción temprana de tecnologías va a ser un marcador claro de desarrollo de la riqueza en el campo. Los países que se queden atrás se verán desfavorecidos por dinámicas competitivas nuevas que les dejarán escaso margen de maniobra.
  7. Brecha digital, la conectividad es el acelerador del cambio: La inteligencia artificial, el big data, la tecnología cloud y el Iot son sólo algunos ejemplos de tecnologías que por sí mismas tienen el poder de cambiar el paradigma de muchos negocios e interacciones sociales. Pero es que además hoy confluyen en el tiempo, multiplicando su efecto, habilitadas por la conectividad y la movilidad.
  8. Correcta implantación: Es fundamental evitar que la barrera más importante a la implementación de las TIC en la agricultura sea la humana, por desconocimiento o falta de formación. Las posibilidades que la conjugación de datos y tecnología ofrecen para nuestro sector son ya una realidad, para la cual es necesaria una correcta implantación.
  9. Automatización de procesos, mejor calidad de vida: El 57% de las actividades de la agricultura actual en España son susceptibles de ser automatizadas, de forma que estamos ante un potencial cambio radical similar al que vivimos durante el siglo XX, en el que el empleo en agricultura pasó del 20% al 2% de los empleos en España (Fuente: MAPAMA).
  10. Inversión agraria: Las tecnologías disruptivas de la digitalización son la base del crecimiento exponencial en la inversión en AgTech con varios años récord consecutivos de fusiones, adquisiciones y financiación a start-ups, siendo esta parte especialmente reseñable con más de 1.800 millones de USD en financiación en rondas iniciales[1].

[1]https://files.pitchbook.com/website/files/pdf/Finistere_Ventures_2018_Agtech_Investment_Review_xeO.pdf

Rediseñar la agricultura pasa por apostar por maquinaria inteligente (conectada con diversos sistemas que le permita trabajar de manera autónoma), realizar completos análisis y proyección de datos (que permitan al agricultor tomar decisiones eficientes en el menor periodo de tiempo), robotización de recursos que mejoren la calidad de vida del usuario, ahorrar bienes escasos (como los recursos hídricos, reducción del uso de fertilizantes y fitosanitarios) para lograr -entre otras cosas- el consecuente ahorro económico y menor impacto medioambiental.

La tecnología ya está disponible, pero el reto es hacerlo accesible a todos los usuarios.

No en vano, cuando se habla de transformación digital la clave radica en que los desarrollos deben llegar a clientes que los utilicen, deben aportar valor a la sociedad, generar impacto y cambiar, de alguna manera, la forma de hacer las cosas.

La evolución de la sociedad en los últimos años está marcada por el desarrollo tecnológico exponencial, que no tiene comparación posible con épocas anteriores. Cuando hablamos de transformación digital es necesario hablar de un cambio disruptivo en prácticamente todos sectores. Estamos siendo protagonistas de un cambio de paradigma: la Revolución 4.0.

La transformación digital viene de la mano de muy variadas y novedosas tecnologías que hacen que sea necesario replantear desde procesos hasta modelos de negocio. El impacto en la agricultura es claro y todas las tecnologías exponenciales le afectan:

  • Inteligencia Artificial: cambiando la forma en la que tomamos las decisiones, basándonos en datos capaces de ofrecer descripciones, diagnósticos, predicciones y en niveles más avanzados prescripciones. Todo ello basado en observaciones y análisis algorítmico avanzado.
  • Big Data: hoy en día, esta tecnología nos permite almacenar una gran Variedad y Volumen de datos, procesarlos a una Velocidad creciente cada año con una seguridad alta acerca de su Veracidad, aportando un gran Valor al usuario. El agricultor no sólo cuenta con su histórico de datos si no que tiene la posibilidad de usar la globalidad de los datos para tomar decisiones.
  • Cloud computing y movilidad: estas 2 tecnologías de base han generado una auténtica revolución que también afecta al entorno rural y es que, para procesar información, ya no es necesario más que un terminal (teléfono móvil) y una conexión de alta velocidad. El mundo hiperconectado ofrece la posibilidad de usar capacidad de computación a distancia.
  • BlockChain: la trazabilidad completa y segura de la cadena de suministro es una posibilidad real hoy. La tecnología blockchain permite asegurar la veracidad de cada paso documental en la cadena de suministro haciendo que monitorizar y gestionar los datos sea un trabajo instantáneo.

Estos son sólo algunas de las tecnologías que por sí mismas tienen el poder de cambiar el paradigma de muchos negocios e interacciones sociales. Lo extraordinario de este momento es que estas tecnologías hoy día confluyen en el tiempo, multiplicando su efecto.

La concurrencia de tecnologías habilitadas por la conectividad y la movilidad nos obliga necesariamente a rediseñar la agricultura. Los procesos habituales poco o nada tienen que ver con las posibilidades que ofrece la tecnología ahora y tampoco dan respuesta a las necesidades nutricionales, medioambientales y sociales. La digitalización de la agricultura es la base sobre la que se sustenta la intensificación sostenible de la agricultura, junto con otras tecnologías como la bioquímica o la energética.