El aumento de precio de la electricidad hace que desarrollen nuevos métodos de abastecimiento


Viajar por España nos aporta un paisaje agrícola repleto de campos de cultivo diversos: desde los cítricos y frutales de hueso de la zona mediterránea, los campos de cultivo de viñedos y olivos de Castilla y norte de Andalucía hasta a la inserción de cultivos tropicales de las costas rurales del sur. Sin embargo, este diverso paisaje agropecuario ha tenido que buscar nuevos métodos de abastecimiento y autoconsumo para regadíos tradicionales y explotaciones intensiva de la tierra: la inserción de placas solares. La dependencia de energía en el sector agrícola ha existido desde sus inicios. Si pensamos, por ejemplo, en las mulas dando vueltas en círculos en las norias para la obtención de agua de riego (a principios del siglo pasado) nos damos cuenta de que mucho han cambiado los métodos de autoconsumo en el riego agrícola. El suministro del agua a las plantas también ha sufrido un cambio considerable en busca de la eficiencia y evitando el derroche de recursos en el sector agrícola. Es muy difícil ver un agricultor haciendo acequias para suministrar agua a sus plantas, las canalizaciones de PVC y los sistemas de riego por goteo ha aportado a la agricultura medios eficientes de producción. El combustible fósil ha sido un gran motor en la extracción de agua del subsuelo para el riego, sin embargo y pese a las subvenciones al combustible agrícola, el precio de este sigue en aumento y la agricultura se ha tenido que reinventar para seguir aportando el alimento demandado para la población. La energía solar irrumpió en pleno siglo XXI cuando grandes compañías eléctricas montaron plantas fotovoltaicas para el suministro de energía eléctrica a la población, comenzando así una relación de dependencia eléctrica en el sector agrícola. Según IDEA, la dependencia de energía en el sector agrícola es de 3,2% sobre la demanda de energía final en España. Su origen se encuentra en las bombas eléctricas, un paso intermedio que aportaron a los agricultores y una nueva visión a los métodos de riego tradicionales.

Ventajas de usar energía eléctrica para regar

La electricidad aportaba a los métodos de extracción de aguas una serie de ventajas:
  1. El uso de energía eléctrica facilitaba la obtención desde mayores profundidades, mediante una bomba
  2. El coste de la instalación era relativamente similar a otros medios
  3. El espacio requerido era menor, dado que la maquinaria electrica no suele tener grandes dimensiones (volvamos al ejemplo de una bomba de agua de capacidad media, que no ocupa mucho y se instala fácilmente).
Sin embargo, la falta de red eléctrica en muchas zonas de riego rurales, el coste del cobre y la falta de seguridad en espacios agrícolas generaron un malestar que detuvo este progreso. De hecho, el precio alcanzado por la luz ha generado una imposición a muchos agricultores de seguir utilizando este método para sus métodos de riego. La instalación de placas solares es notoria en los datos y en los campos. Y es que según las informaciones de la Unión Española Fotovoltaica, en 2020 el 13% de las instalaciones fotovoltaicas eran para el autoconsumo. España tiene alrededor de 3.000 horas de sol al año, lo que supone una ventaja competitiva tanto para el autoconsumo como para la generación a gran escala de electricidad mediante paneles solares. Esto puede suponer una ventaja, pero a la vez da margen para la competencia y la especulación (dado que la superficie terrestre es la que es, es decir: limitada). Muchas empresas pueden verse interesados en instalar nuevos campos fotovoltaicos en espacios agrícolas, lo que supondría una pérdida de terreno de cultivo.

¿Existe una posible simbiosis entre agricultura y producción eléctrica solar?

La instalación de alternativas energéticas en la agricultura esta a la orden del día, El Gobierno de España ha puesto un foco importante en reducir el consumo de energías no renovables en la agricultura, fomentando la instalación de placas fotovoltaicas mediante subvenciones y metodologías de eficiencia energética. En la actualidad, se están llevando a cabo varios estudios en búsqueda de la simbiosis entre la producción de energía eléctrica mediante placas solares en campos agrícolas. Un ejemplo es el proyecto de Endesa llamado Agrivoltaica, dentro del Pacto Verde europeo, que busca métodos de obtención de energía limpia en espacios agrícolas en convivencia. Otras empresas eléctricas, como Iberdrola, también apuestan por la búsqueda de nuevas energías renovables que ayuden a tener sistemas eficientes y sostenibles de generación de electricidad. Un informe de la Universidad Estatal de Oregon (EEUU) refleja beneficios en los cultivos hortícolas, donde la sombra y el aporte de agua de las placas solares puede ayudar a producir hasta dos o tres veces más fruta y verdura que las instalaciones agrícolas convencionales, reflejándose especialmente en cultivos con verduras de hoja como espinaca, lechuga, o plantas de tuberculosas como la patata, la zanahoria, los rábanos o la remolacha. Sin duda, nos encontramos en un nuevo impasse en los métodos de riego en la agricultura, donde no solo buscamos alternativas sino también sostenibilidad y mejoras que aporten alimento necesario para una población creciente.
AUTOR:Fernando Caballero, responsable de marketing de Sembralia.
¿Te ha gustado este articulo? Suscríbete y se el primero en ver este y otros artículos:

    Acepto los términos y condiciones y protección de datos

    Descubre en Sembralia los mejores productos para el mantenimiento del riego: