Las micotoxinas repercuten tanto en la salud de animales y personas como en la comercialización del grano

 

¿Qué son las micotoxinas?

Las micotoxinas son sustancias tóxicas producidas por unas pocas especies de hongos que se desarrollan en condiciones de humedad y temperatura específicos. Estos hongos pueden proliferar en algunos cultivos como el maíz, el trigo o la soja.

La presencia de micotoxinas en los granos es peligrosa, ya que estas sustancias son tóxicas a muy pequeñas cantidades para el consumo animal. Por ello, en la actualidad las micotoxinas son un foco de preocupación para ganaderos, productores de pienso y reguladores.

La presencia de micotoxinas en la producción agrícola supone un peligro de pérdida económica grande, ya que estas sustancias no se pueden eliminar directamente del grano contaminado. La legislación limita su presencia a niveles muy bajos, lo que puede suponer la orden de destrucción total de la producción por las autoridades veterinarias. Un grano contaminado con hongos puede ser imperceptible pues son, en su mayoría, microscópicos.

Además, su crecimiento es exponencial: en pocas semanas se multiplica, con lo que ese tiempo significa que puede ser demasiado tarde para fumigar y controlar su crecimiento. Y, no solo eso: lo más complicado de esta problemática agraria reside en que aunque destruyamos al hongo, a la micotoxina no podemos destruirla.  

¿Qué hongos causan las micotoxinas?

Los principales hongos causantes de micotoxinas en maíz y soja:

  •  Aspergilus
  • Fusarium
  • Penicillum
  • Ergot

Grupos de micotoxinas más relevantes en la producción agropecuaria:

  1. Aflatoxinas: afectan a aves y porcino principalmente y son hepatotóxicas. Una de ellas (la aflatoxina B1) cuando es consumida por vacas, ovejas o cabras, se transforma en Aflatoxina M1, muy cancerígena en humanos (especialmente grave para los niños).
  2. Ocratoxinas: son nefrotóxicas y afectan especialmente a aves.
  3.  Zearalenona: tienen impacto en el aparato reproductor animal, y afectan mayormente a la cabaña de porcino.
  4. Vomitoxina: las cabañas bobina, porcina y avícola se ven afectadas con gran impacto en el aparato digestivo. Son las más peligrosas, al no haber forma de controlarlas una vez consumidas por el animal.
  5. Tricotoceno: afecta a todos los animales y es especialmente peligrosa para los gatos. Afecta al aparato digestivo.
  6. Fumonisina: es hepatotóxica y tiene efecto pernicioso principalmente en cerdos.

Tanto el productor agrícola como el gestor de almacenaje deben evitar activamente su aparición. La mejor manera de frenar el crecimiento de hongos es mediante el control continuo, de forma que se evite la contaminación del pienso, y la proliferación de micotoxinas.  

¿Cómo podemos evitar la aparición de micotoxinas en nuestro cultivo?

Para el controlar la aparición de hongos en nuestros cultivos es crítico seguir unas buenas prácticas agrícolas, en las que se integren todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance durante todo el ciclo de cultivo.

Nuestro objetivo no es otro que intentar hacer un uso racional de los productos fitosanitarios, siendo respetuosos con el medioambiente, e incidiento en la importancia de la sostenibilidad de la agricultura.

Por ello, para mantener a raya los hongos, los pasos más importantes que hay que seguir son los siguientes:

1. Preparación y conservación del suelo

2. Selección de semilla y siembra

3. Buenas prácticas de fertilización y de riego.

4. Tratamientos preventivos.

5. Cosecha

6. Almacenamiento de grano  

Claves de cada uno de los pasos

Vamos a explicar las claves de cada uno de los pasos de la buena práctica agrícola, a fin de repasar los métodos de cultivo más eficaces para la eficiencia en la producción agraria (buen rendimiento, ahorro de recursos naturales y respeto al medio ambiente).

1. Preparación y conservación del suelo

Una correcta preparación del terreno, y un buen conocimiento del suelo de la explotación, son la clave para el buen y sano desarrollo del cultivo.

En primer lugar, se ha de determinar el pH y el contenido de nutrientes, para poder hacer plan agrícola eficiente y seguro. Por eso, se recomienda realizar análisis de suelo con una recurrencia de 2-3 años.

En segundo lugar, debemos pensar en rotar los cultivos con esquemas probados para cada zona productiva. Esto nos puede ayudar a mantener los niveles de Nitrógeno, Fósforo y Potasio (NPK), así como de otros componentes fundamentales para el correcto desarrollo del cultivo como Azufre (S), Calcio (Ca) o Magnesio (Mg).

Por último, el control de los rastrojos es también relevante ya que en ellos pueden proliferar hongos. La aportación de materia orgánica al suelo debe realizarse con prácticas que aseguren la incorporación descomposición del material vegetal antes de la siembra.

2. Selección de semilla y siembra

Está claro que la utilización de semillas certificadas es cada vez más común. Las nuevas variedades genéticas, los tratamientos fúngicos y vigorizantes, así como las aportaciones de fertilizantes en la siembra, favorecen el correcto desarrollo del cultivo en estadios fenológicos tempranos. El marco de cultivo (o densidad de siembra) es también un aspecto relevante ya que la buena disposición de las plantas (con suficiente aireación y luz) evitará el desarrollo de hongos por excesos de humedad o hacinamiento.

3. Buenas prácticas de fertilización y de riego

La gestión activa de la explotación agrícola es la mejor arma para evitar la aparición de micotoxinas. La supervisión del desarrollo del cultivo por un equipo especializado puede evitar el desarrollo de enfermedades fúngicas. Sobrepasarse en la fertilización y en el riego puede provocar un excesivo desarrollo vegetativo que provoque el encamado del cultivo. En este sentido, en general, las cebadas son más sensibles al encamado que el trigo.

La gestión de la humedad en el cultivo es importante, así como no regar durante la floración. Actualmente existen diversos sistemas de control de las variables de riego dependiendo de la infraestructura del cultivo, así como servicios de monitorización y prescripción de riego como Variable Rain de Sembralia. En definitiva: se debe evitar el estrés hídrico, el exceso de humedad y la contaminación durante el durante todas las etapas de desarrollo de las plantas.

4. Tratamiento de fungicidas

Escoger el mejor momento para realizar el tratamiento de un fungicida es un punto fundamental en este proceso. Se debe hacer un seguimiento de las parcelas para detectar la aparición de enfermedades fúngicas, así como de posibles condiciones meteorológicas que puedan provocar la proliferación de este tipo de enfermedades.

También es de gran importancia reconocer la enfermedad que está atacando el cultivo. Por ejemplo, las micotoxinas en los cultivos de cebada, trigo y avena están provocadas por la fusariosis de los cereales (Fusarium graminearum).

Los momentos más críticos para la infección por Fusarium en trigo es en la floración y en el momento de la espigación en la cebada, por lo que un especial seguimiento del cultivo en estos momentos es recomendable, aunque también puede aparecer más tarde en ambos cultivos durante la etapa de llenado de grano.

5. Cosecha

La recolección de grano es el proceso más importante para evitar la aparición y la detección de micotoxinas. La recolección se debe realizar cuando los niveles de humedad estén en rangos secos (entre 14º y 18º). Es muy importante que en caso de que se superen, hay que proceder a secar la producción en un secadero de cereal. En cualquier caso, hay que evitar prácticas lesivas para el grano (calibrando las cosechadoras para que no rompan el grano y en cultivos como el trigo o la cebada).

Si el cultivo está encamado, controlar especialmente el grano de esas zonas con inspecciones visuales o incluso con análisis específicos, si así se considera necesario. En caso de detectar zonas con riesgo, debemos inmediatamente separar la producción y tratar con antifúngicos para eliminar la plaga de hongos y así evitar el aumento de la cantidad de micotoxinas. Esta acción puede salvar gran parte de la cosecha limitando los niveles de micotoxinas. La aireación con sistemas de ventilación forzada también contribuye a evitar la aparición de hongos y su proliferación cuando el grano todavía está húmedo.

6.Almacenamiento de grano

El grano debe estar siempre almacenado en condiciones de humedad controlada y, a ser posible, protegido de la acción del sol. La aireación con sistemas de ventilación forzada no sólo evita la proliferación de hongos, sino que además es un sistema perfecto para evitar pérdidas de producto por calentamiento. El control de roedores y pájaros sirve también para mantener a raya la aparición de hongos, sobre todo en ensilados. La utilización de ácidos orgánicos (como el acético) puede contribuir también a mantener la producción vegetal cuidada y sana.

Para frenar la proliferación de micotoxinas se necesita un buen plan de cultivo.

En definitiva, de lo que se trata es de conseguir que las micotoxinas no lleguen a afectar a los cultivos (ya no solo en cuanto a su rendimiento, sino en cuanto al consiguiente reflejo en la salud de animales y personas que los consuman posteriormente. Por eso, para garantizar la comercialización de la cosecha, hemos de ser muy constantes en el control de dos aspectos:

1. Reducir el estrés del cultivo, evitando que el hongo encuentre más ‘oportunidades’.

2. Monitorizar continuamente el estado del cultivo. Por consiguiente: si hay que actuar, que sea cuanto antes.

AUTOR Alfonso Raffin del Riego Veterinario y experto en alimentación animal

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