Ganaderos: cuidado con las altas temperaturas este verano

La producción láctea de rumiantes se puede ver afectada por el estrés.

Por las peculiaridades de los animales, no solo les afecta el calor diurno, sino que tenemos que prestar especial atención al estrés térmico por la noche en los meses de verano. 

  Si las llamadas noches tropicales (en las que la temperatura no baja de los 25ºC) son duras para los humanos, porque no concilias bien el sueño, lo mismo ocurre con los animales. Más aún, los rumiantes como las vacas se resienten especialmente cuando por la noche están sometidos a estrés térmico  Esta es una de las conclusiones que se desprenden del estudio realizado por Sembralia sobre el ITH (el Índice de Temperatura y Humedad), un indicador que nos muestra el estrés al que va a estar sometido el ganado en unas fechas concretas.  Y es que en verano tenemos que estar pendientes especialmente de nuestros rumiantes, tanto de día como de noche. Hay que vigilar la temperatura y la humedad relativa, para que no se resientan las reses.  A mayor humedad, la vaca tiene más dificultad en disipar calor con su respiración y sudoración, con lo que hay peligro de que colapse. 
Para que nos sirva de referencia, los ingenieros agrónomos de Sembralia han determinado que si los valores del ITH están entre 78 y 88 estamos ante un estrés grave. 

¿Sabías que el ITH marca el sufrimiento de la vaca?

Detrás del Índice de Temperatura y Humedad hay una fórmula matemática. La fórmula que se utiliza para calcular el índice está diseñada para dar un valor entre 70 y 80. Por lo general las personas se encuentran confortables cuando posee un valor de 70, y casi nadie se siente confortable si el índice posee un valor de 80. 

ITH = 0,81 x Tª + HR/100 (Tª – 14,4) + 46,4 

Este número (utilizado para indicar la falta de confort causada por los efectos combinados de la temperatura y la humedad del aire) fue desarrollado en 1959 por Earl C. Thom un investigador de la Oficina de Climatología del US Weather Bureau. Desde entonces, los ganaderos de todo el mundo están pendientes de ese indicador climático, para poder controlar el calor y la humedad en sus fincas.  En Estados Unidos es un marcador que se utiliza frecuentemente, y en España cada vez es más consultado. Porque en función del ITH se pueden aplicar medidas que reduzcan el sufrimiento de los animales. Estas medidas son principalmente tres: elementos para disipar el calor (como ventiladores y sombras para que estén protegidas), elementos para que las reses repongan líquidos (pero no solo agua, sino que necesitan también sales minerales) y elementos que refresquen el alimento (para que su sistema digestivo no esté sometido a estrés).  Por lo general, y para que nos sirva de referencia, los ingenieros agrónomos de Sembralia han determinado que con un índice inferior a 72 el ganado lechero no experimenta estrés. Si el ITH se encuentra entre 72 y 78 el estrés es moderado y ya si los valores del ITH están entre 78 y 88 debemos prestar mucha atención porque estamos ante un estrés grave. 
Las ventajas de ‘enriquecer’ el alimento en épocas de ITH elevado son conocidas por muchos ganaderos, especialmente porque los beneficios se observan rápidamente.

¿Por qué incluir aditivos en las épocas de calor? 

Las ventajas de ‘enriquecer’ el alimento en épocas de ITH elevado son  conocidas por muchos ganaderos, especialmente porque los beneficios se observan rápidamente. Esta pequeña inversión en aditivos, de base natural, redunda en la eficiencia del ganado: que come más, come mejor y está más sano.   La mejor manera de enfrentarnos al estrés térmico del rumiante es mediante productos que hagan que nuestras reses estén más sanas: 
  • Al recuperar electrolitos, los animales están menos cansados. Por eso, acuden  a comer con más frecuencia (se acercan más al comedero, luego la digestión es mejor). 
  • La vitamina E y la niacina estimulan el apetito y mejoran el metabolismo. 
  • Al eliminar la acidosis,el animal también come más, porque selecciona menos.  
  • Las levaduras hacen que su digestión más rápida (así, el organismo produce menos calor en el proceso). 
  • El aditivo saborizante favorece que sea más atractivo el alimento (en aroma, en color y en sabor). 
En definitiva, debemos procurar bienestar animal a nuestro ganado, y para ello es fundamental no solo conocer el ITH sino que debemos supervisar las condiciones de estrés por calor a las que está expuesto el ganado bovino, y su correlato en la producción lechera y su eficiencia reproductiva. 
A mayor humedad, la vaca tiene más dificultad en disipar calor con su respiración y sudoración, con lo que hay peligro de que colapse. 

¿Sabías que…? 

  1. La vaca es una fábrica de procesar alimento. Eso genera muchísimo calor interno, que le es muy difícil disipar al exterior. 
  2. A diferencia de otros animales (como el caballo), la vaca no suda. Solo consigue evaporar con la respiración. El aumento de la frecuencia respiratoria consume energía y encima genera más calor.  
  3. La raza más productora y predominante (Holstein Frisian) es originaria de Holanda-Norte de Alemania, tiene un pelo tupido, largo y negro en alta proporción.  
  4. Es el animal que más líquido produce (30-60 litros día). Y el que más bebe (100 a 150 litros día) en comparación a su cuerpo. 

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