Un plan de abonado correcto asegura el mantenimiento de los suelos

El suelo es el principal recurso natural de las explotaciones agrícolas, sobre todo en el ecosistema español. Lo cierto es que “la tierra, a pesar de su aspecto áspero y austero, es igual de esencial para sostener la vida en nuestro planeta”, según dice orgullosa Rosa María Poch Claret, miembro del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Cataluña.

En primer lugar, tenemos que decir que los suelos son un bienesencial que proporcionan servicios vitales para los ecosistemas y la vida humana. En el ámbito rural, los suelos son fundamentales para  cultivos, fabricación de piensos, fibra, combustible y filtran y depuran el agua. Aproximadamente el 95% de los alimentos mundiales se producen en el suelo. El suelo proporciona nutrientes, agua y minerales para las plantas y los árboles, almacena carbono y es el hogar de miles de millones de insectos, pequeños animales, bacterias y muchos otros microorganismos.

Si queremos asegurar la supervivencia de la humanidad, es necesario que conservemos los suelos, porque sin ellos no sería posible la producción de alimentos. Por eso, para la conservación de los suelos nos tenemos que fijar en los planes de abonado y en el manejo sostenible de los suelos en el desarrollo agrícola y rural.

En este sentido, los ingenieros agrónomos son agentes activos y responsables de asegurar la conservación de los suelos ya que tienen los conocimientos necesarios para comprender el funcionamiento de los ecosistemas agrícolas. Además, mediante el mantenimiento de suelos podemos para prever las consecuencias de determinadas prácticas de agrícolas si no se llevan a cabo de la manera adecuada (fertilización, riego, trabajo del suelo, tratamientos, etc.).

Decálogo del mantenimiento de los suelos

Un plan de fertilización o abonado de los suelos, aconsejado los profesionales en la gestión sostenible de la agricultura, sirven para conseguir varios aspectos fundamentales, de los que enumeramos 10:

  1. Sirve para que la erosión del suelo por el agua y el viento sea mínima
  2. Contribuye a que su estructura no se degrade y permanezca estable
  3. Nos asegura que tenga una cobertura superficial suficiente de plantas en crecimiento que lo protejan
  4. Proporciona que su almacenamiento de materia orgánica sea estable o crezca
  5. Facilita que la disponibilidad y los flujos de nutrientes sean adecuados para mantener o mejorar su fertilidad y se reduzcan sus pérdidas hacia el medio ambiente
  6. Consigue que su salinización, sodificación y alcalinización sean mínimas
  7. Ayuda a que el agua se infiltre y almacene de manera eficiente para satisfacer los requisitos de las plantas y se garantice el drenaje de cualquier exceso
  8. Controla que los contaminantes estén siempre por debajo de los niveles tóxicos
  9. Promueve que su biodiversidad proporcione una gama completa de funciones biológicas
  10. Y logra que su sellado se minimice mediante una planificación responsable del uso del territorio.

En definitiva, tenemos que tener claro que la riqueza del suelo siempre ha sostenido nuestras vidas, por lo que debemos procurar que siga siendo así. Bien sea a través de un plan de fertilización o simplemente siendo sostenibles con las buenas prácticas agrícolas vamos a conseguir mantener los agrosistemas por mucho tiempo.

*Artículo con la colaboración del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Cataluña.

Soluciones Sembralia para la mejora de suelos

Gracias a Sembralia, proponemos una serie de productos para mejorar la calidad del sustrato. Porque cualquier suelo agrícola merece un buen plan de abonado o fertilización:

Aplicar materia orgánica

Aplicar Fertilizantes nitrogenados

  • Producto: Sulfato de amonio (Deiba)
  • Dosis: Recomendable la incorporación del material en el suelo directamente tan pronto como sea posible previamente a la aplicación de un riego o una precipitación prevista.

Aplicar quelatos de hierro

Aplicar sulfato de hierro en combinación con aporte de materia orgánica

  • Productos: Abono con ácidos húmicos y hierro quelatado (INB).
  • Dosis: Arboles jóvenes: 10-30 gr/árbol. Entrada en producción: 30-50 gr/árbol. Árboles en producción (porte mediano): 50-130 gr/árbol. Árboles en producción (porte grande): 130-160 gr/árbol.

 


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