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Vigilar la hidratación de los animales es clave para su bienestar

De mayo a septiembre se acrecienta el peligro en el ganado por deshidratación. Está claro que el agua es fundamental para nuestras reses, pero a veces solo con agua no es suficiente.

Nos adentramos en la época del año en la que en España hace más calor. Indudablemente, de mayo a septiembre (desde mediados de primavera hasta el arranque del otoño) se concentran las mayores oscilaciones térmicas, que nos afectan tanto a nosotros como a nuestro ganado. Es fundamental prevenir las olas de calor para que no se resienta la producción ni el bienestar animal, y para ello contamos con el agua como nuestra mejor aliada.

Tanto si hablamos del ganado extensivo como el estabulado, el agua fresca ha de ser una constante en estos meses críticos de calor. Tanto para refrescarse como para beber, los animales instintivamente recurren al agua. La labor del ganadero es procurar a sus reses el mejor trato posible, y para ello siempre han de contar con bebederos frescos.

Y es que el ganadero es el principal interesado en tener un ganado sano y feliz. Ya sean ovejas, cabras, cerdos, aves, caballos, vacas lecheras o reses bravas, un animal fuerte es sinónimo de un buen cuidado. La comida y la bebida juega un papel crucial, lógicamente, en la alimentación animal, aunque no es el único.

¿Por qué solo con agua a veces no basta?

Por lo general, el agua fresca debería bastar a nuestro ganado para mantenerse hidratado en condiciones normales. Lo que ocurre es que, en los meses de primavera, verano, y principios del otoño las condiciones climáticas cambian. Por eso, al no encontrarnos en situación de tener una temperatura y humedad estables, los animales sufren pérdidas de líquidos que pueden ser irreparables (y que no solo afectan al bienestar animal, sino que pueden acabar en sufrimiento, o incluso en una muerte inesperada).

El agua es vida, lo hemos escuchado en multitud de ocasiones, pero en épocas de calor hace falta darle un empujón extra a nuestro ganado, para que puedan cubrir sus necesidades al 100%. La deshidratación por pérdida de líquidos suele afectar no solo a la cantidad de H2O que tiene el animal, sino al equilibrio hidroelectrolítico, esto es: los minerales esenciales para el correcto funcionamiento del organismo. Sodio, Potasio y Magnesio son los elementos más conocidos, pero cualquier cuerpo (humano o animal) requiere además Cloruro, Fosfato y Calcio.

Generalmente estos elementos se obtienen por la comida y la bebida que se ingiere (el agua, básicamente), pero si el calor aprieta, es posible que se presenten casos de deshidratación. Y es que estos elementos están presentes en el sudor, la orina, tejidos y otras sustancias del cuerpo (como la misma sangre). El exceso de temperatura favorece la eliminación de esas sales minerales a través de la sudoración (principalmente), por lo que hay que esforzarse en reponer todos esos elementos que naturalmente perdemos, para restaurar los niveles correctos.

Cuando las reses comienzan a acusar la deshidratación, se vuelven algo ariscas o inquietas. Sin embargo, rápidamente pasan a la inactividad (para ahorrar recursos en su organismo) y llega un punto en el que ni se mueven.

Y es que las sales minerales son indispensables para que nuestros animales puedan:

  1. Transportar los nutrientes a las células

  2. Equilibrar la cantidad de agua en su cuerpo

  3. Facilitar los desechos (excretar)

  4. Regular la actividad del organismo de manera adecuada

 

Síntomas para detectar la deshidratación

En un primer momento, cuando las reses comienzan a acusar la deshidratación, se vuelven algo ariscas o inquietas. Sin embargo, rápidamente pasan a la inactividad (para ahorrar recursos en su organismo) y llega un punto en el que ni se mueven (ni para comer ni para beber, pese a que lo necesiten).

A fin de evitar llegar a ese punto extremo de alarma, os damos una serie de síntomas que nos sirven de advertencia de que nuestros animales pueden estar sufriendo:

  1. Revisar las mucosas: que nuestros animales presenten sequedad o grietas (en el morro) es síntoma de perdida de líquidos.
  2. Vigilar su actividad respiratoria: si jadea puede ser que esté sufriendo un golpe de calor.
  3. Prestar atención a su movimiento: pueden pasar por un estado de irritabilidad seguido de inactividad. Aquí hay que actuar rápido para reponer líquidos y minerales.
  4. Mirar a sus ojos: si se muestran hundidos o con falto de brillo puede ser también por deshidratación.
  5. Pellizcar su piel: si no tiene la cantidad suficiente de agua es posible que el pellejo tarde en volver a su posición inicial, por la sequedad.
  6. Pesar las reses: la pérdida de líquido se manifiesta rápidamente tanto en el volumen como en la masa, así que con un control regular se puede ajustar la hidratación.

La labor del ganadero es procurar a sus reses el mejor trato posible, y para ello siempre han de contar con bebederos frescos.

 

5 claves para el bienestar animal

Pese a todo lo que os hemos contado, es prácticamente imposible garantizar que las situaciones de estrés no se van a producir en el ganado.

Por eso, la prevención es la mejor herramienta que tenemos a nuestro alcance. Estas cinco claves nos permitirán estar al tanto del bienestar animal, con lo que podremos adelantarnos al problema:

  1. Poner atención a la temperatura, y anticiparnos a las olas de calor para prevenir golpes que dañen a nuestros animales.
  2. Facilitar un aporte extra de minerales en su alimentación (bien a través del agua o de la comida) poniendo el foco en el potasio, sodio y magnesio.
  3. Si están estabuladas, controlar la ventilación del recinto para que no haya aumentos bruscos de temperatura.
  4. Que comederos y bebederos estén limpios y frescos. La exquisita palatabilidad de algunas reses hace que dejen de comer si encuentran mal sabor en la comida, como puede ser el caso de la oxidación de forrajeras, abrevaderos y tolvas.
  5. Mantener las instalaciones en buenas condiciones de higiene, para evitar la propagación de insectos y parásitos que agraven problemas (como la proliferación de enfermedades).

En definitiva, con la llegada del verano, tenemos que poner el foco en la deshidratación, en las variaciones de temperatura, y en los nutrientes de las reses. Porque el bienestar animal es también bienestar del ganadero.

La deshidratación por pérdida de líquidos suele afectar no solo a la cantidad de H2O que tiene el animal, sino a los minerales esenciales para el correcto funcionamiento del organismo.

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