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El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación en funciones, Luis Planas

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación en funciones, Luis Planas, ha participado hoy en el evento paralelo “ODS 2: vinculación de las acciones de innovación tecnológica y cambio climático para un mundo libre de hambre, desnutrición y pobreza”, organizado por la FAO en el marco de la COP25, donde ha explicado cómo está abordando España la innovación tecnológica y las acciones contra el cambio climático en la agricultura.

El ministro ha expresado la necesidad de llevar a cabo una profunda transformación de los sistemas agroalimentarios para hacer frente al doble desafío de erradicar el hambre y la pobreza, y luchar contra el calentamiento global del planeta. Para ello, se hace preciso encontrar soluciones sostenibles en las tres dimensiones: económica, social y ambiental.

Para ello, ha señalado la investigación, la innovación y las nuevas tecnologías como una gran oportunidad para conjugar el doble reto de incrementar la productividad y la sostenibilidad de la agricultura. También ha asegurado que la transferencia del conocimiento debe jugar un papel muy relevante en aspectos como la gestión de los riesgos inherentes a la actividad agraria.

COMPROMISO CON LA INNOVACIÓN

Planas ha expresado el claro compromiso del Gobierno de España con la innovación en el sector agroalimentario, forestal y en el medio rural, a través de la utilización de las nuevas herramientas digitales, tanto para seguir avanzando en competitividad y sostenibilidad, produciendo más con menos, como para hacer frente al reto del despoblamiento que afecta a buena parte de los territorios rurales.

En este sentido, el ministro ha destacado que España es uno de los países de la Unión Europea que más ha apostado por la iniciativa europea para una agricultura sostenible y competitiva, a través de los Grupos Operativos de Innovación.

A través del Programa Nacional de Desarrollo Rural, España cuenta con una línea de apoyo financiero para fomentar el empleo de soluciones innovadoras en el sector agroalimentario, forestal y en el medio rural, con un presupuesto de más de 57 millones de euros. Hasta ahora, esta iniciativa ha permitido la creación de 177 grupos operativos y la ejecución de 69 proyectos innovadores en el sector de la agricultura y la producción de alimentos. 

Asimismo, Planas se ha referido a la aprobación, en el mes de marzo pasado, de la Estrategia de digitalización del sector agroalimentario y forestal y del medio rural, que impulsa el Gobierno de España para reducir la brecha digital, fomentar el uso de datos e impulsar el desarrollo empresarial.

Movil fotografia arbol | sembralia

Rediseñar la agricultura pasa por apostar por maquinaria inteligente (conectada con diversos sistemas que le permita trabajar de manera autónoma), realizar completos análisis y proyección de datos (que permitan al agricultor tomar decisiones eficientes en el menor periodo de tiempo), robotización de recursos que mejoren la calidad de vida del usuario, ahorrar bienes escasos (como los recursos hídricos, reducción del uso de fertilizantes y fitosanitarios) para lograr -entre otras cosas- el consecuente ahorro económico y menor impacto medioambiental.

La tecnología ya está disponible, pero el reto es hacerlo accesible a todos los usuarios.

No en vano, cuando se habla de transformación digital la clave radica en que los desarrollos deben llegar a clientes que los utilicen, deben aportar valor a la sociedad, generar impacto y cambiar, de alguna manera, la forma de hacer las cosas.

La evolución de la sociedad en los últimos años está marcada por el desarrollo tecnológico exponencial, que no tiene comparación posible con épocas anteriores. Cuando hablamos de transformación digital es necesario hablar de un cambio disruptivo en prácticamente todos sectores. Estamos siendo protagonistas de un cambio de paradigma: la Revolución 4.0.

La transformación digital viene de la mano de muy variadas y novedosas tecnologías que hacen que sea necesario replantear desde procesos hasta modelos de negocio. El impacto en la agricultura es claro y todas las tecnologías exponenciales le afectan:

  • Inteligencia Artificial: cambiando la forma en la que tomamos las decisiones, basándonos en datos capaces de ofrecer descripciones, diagnósticos, predicciones y en niveles más avanzados prescripciones. Todo ello basado en observaciones y análisis algorítmico avanzado.
  • Big Data: hoy en día, esta tecnología nos permite almacenar una gran Variedad y Volumen de datos, procesarlos a una Velocidad creciente cada año con una seguridad alta acerca de su Veracidad, aportando un gran Valor al usuario. El agricultor no sólo cuenta con su histórico de datos si no que tiene la posibilidad de usar la globalidad de los datos para tomar decisiones.
  • Cloud computing y movilidad: estas 2 tecnologías de base han generado una auténtica revolución que también afecta al entorno rural y es que, para procesar información, ya no es necesario más que un terminal (teléfono móvil) y una conexión de alta velocidad. El mundo hiperconectado ofrece la posibilidad de usar capacidad de computación a distancia.
  • BlockChain: la trazabilidad completa y segura de la cadena de suministro es una posibilidad real hoy. La tecnología blockchain permite asegurar la veracidad de cada paso documental en la cadena de suministro haciendo que monitorizar y gestionar los datos sea un trabajo instantáneo.

Estos son sólo algunas de las tecnologías que por sí mismas tienen el poder de cambiar el paradigma de muchos negocios e interacciones sociales. Lo extraordinario de este momento es que estas tecnologías hoy día confluyen en el tiempo, multiplicando su efecto.

La concurrencia de tecnologías habilitadas por la conectividad y la movilidad nos obliga necesariamente a rediseñar la agricultura. Los procesos habituales poco o nada tienen que ver con las posibilidades que ofrece la tecnología ahora y tampoco dan respuesta a las necesidades nutricionales, medioambientales y sociales. La digitalización de la agricultura es la base sobre la que se sustenta la intensificación sostenible de la agricultura, junto con otras tecnologías como la bioquímica o la energética.