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A través de iniciativas como la del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León se consigue acercar las innovaciones digitales al agricultor.

Cuando hablamos de digitalización nos referimos a la adecuada implantación de las nuevas tecnologías en el sector agrario, que es el que nos ocupa. La transformación digital es precisamente eso. Queremos facilitar el trabajo en el campo con la ayuda de herramientas y servicios digitales. Son las llamadas nuevas tecnologías que nos hacen la vida más fácil en el sector agro.

El agricultor siempre está pendiente de dar un paso más, y por eso debe contar con el apoyo de entidades publicas y privadas que le apoyen en el proceso de adopción tecnológica. En Cefetra Digital Services hemos comprobado que en muchas ocasiones el desconocimiento y falta de formación son la primera y más alta barrera de entrada de las nuevas tecnologías en el campo. Por eso, iniciativas como la del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) nos parecen tan interesantes. En este breve vídeo nos explican algunos conceptos sobre las nuevas tecnologías junto con ejemplos reales de casos de éxito.

El Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) desarrolla una serie de programas en los que participan técnicos agrícolas especializados en nuevas tecnologías. Conscientes de la importancia de la digitalización en el sector agrario se están realizando una serie de proyectos innovadores con la cooperación de agricultores y otras entidades para ir asimilando y realizando una transformación tecnológica absolutamente necesaria.

ITACyL: Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León

El ITACyL tiene como objetivos potenciar la actividad del sector agrario y de sus industrias de transformación. Actúa en áreas básicamente tecnológicas como son la investigación, la certificación de calidad, el desarrollo de infraestructuras o la promoción de iniciativas de desarrollo. El sector agrícola de Castilla y León lidera en diversos cultivos tanto en superficie como en producción a nivel nacional y contribuye, en gran medida, a la producción agraria española, donde predominan los cultivos extensivos. Tanto la climatología de esa región como el hecho de que las tierras de secano representan el 83% de la superficie cultivada, condicionan las alternativas de cultivo, destacando el cereal como cultivo mayoritario (también el industrial). El 16,2% de la superficie cultivable corresponde a regadío, porcentaje que ha ido aumentando en los últimos años como consecuencia de una importante labor de modernización de infraestructuras de riego por parte de la Junta de Castilla y León. También para rentabilizar estos cultivos, se buscan alternativas y se tiene muy presente el cambio climático y la posibilidad de agua y riego en los próximos años.

La tecnología ha transformado la forma de comunicarnos, de informarnos, y también de transaccionar: de comprar y de vender.

En los últimos años se han perfeccionado diversas tecnologías de naturaleza digital. Cualquiera de ellas, por sí sola, hubiera supuesto una verdadera revolución, pero en realidad existe una conjunción de tecnologías que realmente nos llevan a pensar que no estamos en una era de cambios, sino un verdadero CAMBIO DE ERA.

En nuestra industria tendemos a decir que la transformación digital no nos afectara demasiado, que esto es un negocio de personas, tradicional y que por supuesto tenemos que adaptar algunas cosas pero que no se deberían producir grandes cambios.

Algo parecido pensaban grandes compañías como Kodak, o grandes monstruos de la distribución, como la cadena de almacenes más grande del mundo, la americana SEARS, hoy quebrada. En realidad, hemos visto sectores en los que se ha cambiado completamente la forma de actuar, dejando fuera a las compañías que no lo supieron aceptar o que simplemente no supieron adaptarse.Hablamos de industrias como la distribución al por menor, las agencias de viajes, la publicidad, el inmobiliario, la prensa… Ellos también pensaban que no les iba a afectar, como muchos también lo dijeron en nuestro sector: el agroalimentario.

Sin embargo, hoy sabemos que las nuevas tecnologías, las nuevas formas de comunicación y la sociedad global, hacen de este es un proceso imparable, la conectividad, la comunicación, la capacidad para analizar datos, pero (y sobre todo) la movilidad, que lo ha puesto todo al alcance de cada uno de nosotros y nuestros smartphones.

De ayer a hoy 

Ya en el año 1967, Roger Moore publicó su famosa ley por la que preveía que el tamaño de los transistores (los chips) se reduciría a la mitad cada dos años aproximadamente (es decir, la capacidad de computación y la velocidad se duplicarían cada dos años). Y se ha cumplido. Es más, creemos que con la computación cuántica seguirá duplicándose, y los ordenadores (dentro de unos pocos años) serán un millón de veces más potentes que hoy… (y eso hará que la tecnología sea más barata y accesible para todos.)

Gracias a ello aparecen nuevas herramientas que hoy nos permiten captar y analizar gran cantidad de datos (eso es el llamado Big Data). Captamos múltiples datos, tanto internos, como externos.

El llamado Internet de las Cosas (IOT) no es más que la sensorización de distintos dispositivos, que nos permiten recoger datos, datos que hay que filtrar y seleccionar, realmente lo importante no solo son los datos sino lo que se llama data analitics.

Para ello, para poder analizar millones de datos (a veces en microsegundos) necesitamos hacerlo a través de programa y procesadores que incluso se autoprograman: la llamada inteligencia artificial.

Obviamente todos estos cambios, este futuro del que hablamos, no aparecerán de un día para otro, aunque la tecnología ya está disponible. Existe un proceso de maduración no solo de la tecnología, sino de los actores para que esto se generalice. Quizás vayamos poco a poco, y un día todo habrá cambiado sin apenas darnos cuenta. Pero, sin duda, tenemos que estar preparados, atentos a lo que pasa para adaptar nuestro modelo de negocio al futuro y no verlo como una amenaza, ni como un miedo.

En un primer momento se dijo que la Revolución Industrial destruiría el empleo, cuando realmente lo maximizó. Hay que ser optimistas digitales, porque todas estas tecnologías generarán más riqueza, más calidad de vida y, en definitiva, un entorno de trabajo y una sociedad más sostenible y mejor.

Daniel Martínez, CEO de Sembralia.

*Este texto es un extracto de la conferencia impartida por Daniel Martínez en la Bolsa Internacional de Cereales del Duero, el pasado 12 de septiembre de 2019, en Valladolid.