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Cuando hablamos de la producción agrícola, uno de los aspectos más complejos y sensibles es sin duda el de la fertilización. Lograr el objetivo de alimentar una población creciente es impensable sin considerar la restitución al suelo de los nutrientes que los cultivos extraen y que, con su consumo, la industria agroalimentaria y por ende nosotros los consumidores finales, translocamos y alteramos de su naturaleza mineral.

Comúnmente, los programas de fertilización se diseñaban casi exclusivamente en torno a las necesidades de nitrógeno, fósforo y potasio de los cultivos como principales nutrientes demandados por la planta en sus fases de desarrollo y producción. Sin embargo, en los últimos años, la necesidad de aumentar las producciones ha requerido considerar al resto de macronutrientes y algunos micronutrientes específicos como aspectos esenciales, incluso para el aprovechamiento óptimo de los mismos planes de aportaciones de nitrógeno, fosforo y potasio. Por lo cual, se ha generado una creciente demanda de fertilizantes enriquecidos con otros elementos, destacando el azufre.

POLY4 pertenece a esta clase de fertilizantes, ofreciendo un amplio rango de macro y micronutrientes. Este producto deriva de un mineral en estado natural llamado polihalita y no requiere procesamiento químico para su elaboración.

Será extraído de una mina en la costa este de Inglaterra, para lo cual la compañía Sirius Minerals se encuentra desarrollando un proyecto de ingeniería sin precedentes. La mina accederá al deposito de polihalita, la cual es un mineral de origen marino que contiene potasio, azufre, magnesio y calcio: cuatro de los seis macronutrientes esenciales que las plantas necesitan para crecer.

El contenido nutricional de POLY4 es 14% K2O, 19% S, 6% MgO y 17% CaO.

El nitrógeno y fósforo son utilizados globalmente como elementos esenciales para aumentar el rendimiento de los cultivos. El nitrógeno forma parte de las proteínas necesarias para el crecimiento de la planta, mientras que el fósforo es indispensable para la síntesis de ADN y ATP, necesarios para el funcionamiento de las células. Sin embargo, el rol de los cuatro macronutrientes presentes en POLY4 es tan importante como el de los elementos mencionados:

  • Potasio: funciona como activador de diversas enzimas que refuerzan las defensas de la planta.
  • Azufre: es un componente esencial tanto de la clorofila como de las proteínas.
  • Magnesio: es el componente central en la molécula de clorofila.
  • Calcio: refuerza tejidos y disminuye toxicidad en suelos ácidos.

Mas allá de su valor nutricional, la composición de POLY4 le confiere ventajas tales como entrega sostenida de nutrientes, bajo contenido de cloro, pH neutro y la propicia relación K/Mg que favorece la absorción de nutrientes por parte de la planta.

Apto tanto para cultivos extensivos como de alto valor, POLY4 tiene cuatro atributos que beneficiarán a los agricultores a través de mejoras tanto en el rendimiento como en la calidad del cultivo. Estas son las cuatro piedras angulares: eficiencia, eficacia, flexibilidad y sostenibilidad.

  • Su bajo contenido de cloro, al igual que su pH neutro, permiten su uso en todo tipo de suelos y condiciones climáticas.
  • Su composición natural lo hace compatible con sistemas de producción orgánicos.
  • La forma granular permite su aplicación mecánica, asegurando una distribución pareja, así como también su mezcla con otros productos.
  • El perfil de liberación de nutrientes permite a los agricultores escoger fácilmente el momento de aplicación.

A fechas de octubre de 2019, los resultados obtenidos en 465 ensayos en 52 cultivos en 30 países han sido muy positivos, revelando mejoras en el rendimiento y calidad de diversos cultivos. Destacando algunos de estos resultados:

  • En trigo y cebada la aplicación de MOP+POLY4 igualó o superó al testigo MOP+AS en los 16 ensayos llevados a cabo en Europa. En nueve de estos ensayos el plan de fertilización con POLY4 entregó un aumento del 5% en el rendimiento;
  • Los ensayos europeos en patata también mostraron resultados positivos: 8% de aumento en rendimiento de tubérculos y 2% de aumento en contenido de materia seca en comparación con MOP+SOP en Polonia. En los Países Bajos, el tratamiento MOP+POLY4 obtuvo un aumento en rendimiento del 19% respecto a la práctica de fertilización local;
  • Los ensayos de tomate llevados a cabo en EE.UU. mostraron un incremento del 1,6% en Brix y un 1,3% en firmeza, mientras que en tomate industrial en Italia se obtuvo un 25% de aumento en el rendimiento con SOP + POLY4 respecto a SOP + kieserita;
  • En ensayos en cítricos en China se observó una respuesta positiva tanto al magnesio como al bajo contenido de cloro de POLY4. El rendimiento aumentó en 6% en comparación con el abonado con SOP, aumentando también el contenido de azúcares y vitamina C.

Actualmente, Sirius Minerals sigue profundizando en los ensayos que ayuden a determinar el mejor manejo posible del POLY4 para obtener el máximo provecho del plan de fertilización y, por tanto, del cultivo al que se aplica, con una atención importante a las zonas de España y Portugal, donde están haciendo más pruebas sobre trigo y cebada, almendro, viñedo, olivar o tomate, entre otros.

Más allá del resultado de estos ensayos, y atendiendo a los datos que los preceden, así como a las grandes ventajas que presenta este producto, su adaptación como fertilizante orgánico a la nueva normativa de regulación de fertilizantes (Reglamento 2019/1009) y su aplicación mecanizada asegurando una uniformidad adecuada gracias a su formato granulado, el POLY4 resulta ser un fertilizante que responde a una demanda específica y muy presente, del mercado agrícola nacional, en el cuál producirá un importante impacto positivo.

La aplicación voluntaria de este reglamento hace que los productos que no lo cumplan queden al amparo de la legislación nacional.

En el III Congreso de ACEFER, Asociación Comercial Española de Fertilizantes, celebrado en Madrid bajo el título “Fertilizantes, Energía y Biotecnología”, se expusieron las novedades que trae aparejado el nuevo Reglamento Eutropeo de Fertilización 2019/1009. La ponencia sobre este marco normativo europeo que dio Bibiana Rodríguez, del Servicio General de Medios de Producción Agrícolas y Oficina Española de Variedades del MAPA (Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación) despejó algunas dudas.

Los principales cambios que conlleva aparejado el nuevo reglamento de fertilizantes (2019/1009) se podrían resumir en 6 puntos concretos:

  1. Que es de aplicación voluntaria: si no se sigue, queda vinculado a la normativa nacional. Esto conlleva que también se queda sin el marcado CE, imprescindible para comercializar en la Unión Europea.
  2. Fija unos límites de contaminantes mucho más estrictos en la composición de los distintos productos, lo cual radica en un mayor control fitosanitario y de protección al medio ambiente.
  3. Exige un etiquetado mucho más completo y escrupuloso con la terminología, lo cual implica que no solo es necesario conocer los ingredientes, sino también el porcentaje estimado en la composición total del producto.
  4. Introduce requisitos de calidad (se deben hacer evaluaciones de conformidad con el proceso de fabricación del producto, que son diferentes según el “módulo” o ‘categoría’ en el que se inscribe el producto).
  5. Establece unas tolerancias para la evaluación de los procesos de calidad (cuánto puede diferir la composición de un producto de una partida a otra, y con respecto a las propiedades que se le suponen según la documentación oficial)
  6. Esas tolerancias afectan a toda la cadena, con lo que los importadores también son objeto de examen (tienen que vigilar y mantener la trazabilidad del fertilizante en cuestión)

Además, este nuevo reglamento europeo de fertilizantes 2019/1009 trata de clasificar de forma más concreta los tipos de productos fertilizantes, pasando de 3 grandes grupos a una subdivisión más específica:

  • Fertilizantes
  • Enmiendas calizas
  • Enmiendas de suelo
  • Sustratos de cultivo
  • Inhibidores
  • Bioestimulantes

Esta nueva clasificación, mucho más específica, establece por ejemplo una categoría particular para los bioestimulantes, los cuales define por primera vez, exigiendo que se indiquen y demuestren las propiedades concretas que se les asumen, así como las mezclas (de productos anteriores).

Así pues, esta nueva legislación que supone cambios muy relevantes dentro de la industria agroalimentaria (ya que el Reglamento Europeo 2019/1009 es más completo en aspectos de gran interés para el mercado nacional, como la regulación de los fertilizantes orgánicos) ofrece más seguridad a los productores.

Aunque su entrada en vigor no está prevista hasta dentro de dos años (concretamente en 2022), su trascendencia nos lleva a analizar las modificaciones que el nuevo marco jurídico aportará al sector agroalimentario.