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Garbanzo: patrimonio mediterráneo

Os presentamos las claves del cultivo del garanzo, una rica leguminosa muy popular

El garbanzo (Cicer arietinum) es una especie de leguminosa adaptada al ámbito mediterráneo, por lo que su cultivo en España es bastante habitual. Se trata de una planta herbácea, de aproximadamente 50 cm de altura, con flores blancas o violetas que desarrollan una vaina en cuyo interior se encontrarán dos o tres semillas como máximo. El garbanzo es una legumbre con importantes cualidades culinarias y nutritivas. Y para el éxito de la cosecha del garbanzo es importante conocer el suelo dónde se va a realizar el cultivo. Siempre recomendamos a los agricultores que se inicien en un nuevo tipo de cultivo, como es el garbanzo, tener un buen análisis de suelo. Porque conocer su textura y composición hará que el plan de abonado se adapte mejor a las condiciones y por tanto dé mejores resultados. Hoy os damos las claves en Sembralia del cultivo del garbanzo, tanto de su fertilización como de su progreso, para que la cosecha sea un éxito.

Importancia del suelo para el cultivo del garbanzo

La composición del suelo afecta a la producción final, como en casi todos los cultivos, y lógicamente también a la calidad del garbanzo. Lo bueno de esta leguminosa es que el garbanzo se adapta bien a cualquier tipo de suelo, aunque prefiere las texturas francas o franco arenosas. En el caso de tener exceso de yeso en el suelo el grano será duro. Y en el caso de haber exceso de arcilla el grano será más áspero. Por otro lado, el pH del suelo debe estar entre 6-9 para el correcto desarrollo del garbanzo. También debemos tener en cuenta que el garbanzo es sensible a la salinidad y al exceso de agua. La materia orgánica que haya en el suelo es importante para un buen desarrollo de este cultivo. Al igual que en el resto de las leguminosas, el garbanzo no tolera materia orgánica poco descompuesta.  

Fertilización del garbanzo

Hay que recordar que este cultivo leguminoso es capaz de fijar nitrógeno atmosférico en el suelo, pero eso no puede hacer que nos olvidemos de la fertilización. Pues si pensamos que con el contenido en el suelo de macronutrientes y la fijación simbiótica de nitrógeno es suficiente, podemos afectar negativamente al rendimiento del garbanzo. Para calcular la dosis óptima de abonado para leguminosas se debe tener en cuenta las extracciones de cada uno de los nutrientes. En el garbanzo, son las siguientes cantidades para cada 1.000 Kg de grano:
  • 45kg de N
  • 8 kg de P2O5
  • 35kg de K2O

1. Nitrógeno

En cuanto al nitrógeno, las necesidades de aportación de este elemento son mínimas. Y se reducen a pequeñas cantidades antes de la instalación de Rhizobium en la raíz. Con aportaciones de 20-30 unidades después de la siembra o con la fertilización de fondo sería suficiente. En el resto de las etapas del cultivo, las necesidades quedan cubiertas gracias a la unión simbiótica con Rhizobium.

2. Fósforo

El fósforo es un macronutriente que favorece el desarrollo radicular, del tallo, de la floración y por consecuencia, de la producción. Además, se sabe que aumenta el peso de los nódulos de rhizobium. Por lo que ayuda a la fijación de nitrógeno de manera indirecta. Las aportaciones de fósforo se realizarán sobre todo en suelos de mala calidad o muy agotados. Dependiendo del tipo de suelo se recomienda un tipo de fósforo u otro. Si nuestro suelo es rico en caliza aprovechará mejor los superfosfatos. Sim embargo, si nuestro suelo es arenoso, ácido y pobre en cal, se recomienda el uso de abonos fosforados. Siempre al aplicar fósforo se debe esparcir bien y usar alguna labor superficial para que quede enterrado. Su aplicación será más efectiva si el contenido de este elemento es soluble en agua y citrato amónico.

3. Potasio

El potasio, es un elemento muy importante para la calidad del garbanzo. Tiene un papel importante en la síntesis de hidratos de carbono y la formación de proteínas. En la fertilización potásica la dosis dependerá del tipo de suelo. Por ejemplo, en suelos arenosos la dosis será mayor. Además, debemos enterrar bien estor productos para facilitar su absorción.  

¿Y qué pasa con los microelementos?

Por último, no podemos olvidarnos de los microelementos para el cultivo del garbanzo. En el caso del azufre, el garbanzo es un cultivo con altas necesidades de este micronutriente. Favorece la fructificación y regula la disponibilidad de nitrógeno. Además, moviliza el fósforo, potasio y microelementos. También es importante el magnesio que aumenta la actividad fotosintética y protege al garbanzo de posibles quemaduras solares.

Soluciones Sembralia para la fertilización y crecimiento de garbanzo

En el caso del crecimiento del garbanzo, es crucial tener un buen plan de fertilización que funcione bien con las leguminosas. Hay que tener en cuenta que es bueno usar productos con alto aporte de nitrógeno antes de que se instale Rhizobium en las raíces, pero igualmente con aporte de fósforo. Por ejemplo, una buena opción es este fertilizante:

Fertilizante Alfarem

Este fertilizante aporta nitrógeno, fósforo y microelementos, además de materia orgánica. Este producto está especialmente recomendado para leguminosas, como es el garbanzo, por lo que es muy buena opción. Y esto se debe a que se trata de un abono bioestimulante completo a base con microtecnología.

MC NPK 2-12-2

Una vez rhizobium se haya instalado en la raíz del garbanzo, las aportaciones de nitrógeno no son un factor importante. Durante la floración y cuajado el cultivo necesita mayores aportes de fósforo. Por lo que este NPK es una buena opción, además aporta también algo de nitrógeno que es importante. Se trata de un fertilizante foliar ecológico con gran cantidad de fósforo que ayuda al desarrollo fisiológico de la planta. Primeramente lo destacamos porque proporciona la cantidad necesaria de macroelementos para el desarrollo fisiológico durante una necesidad de fósforo elevada. Y es que la solución NPK tiene una alta concentración de fósforo y aminoácidos. Por eso, estimula el crecimiento y desarrollo de la planta, aportando todos los elementos necesarios. Para terminar, cabe destacar que también potencia la asimilación de otros nutrientes presentes en el suelo, gracias a su poder de desbloquear los elementos del suelo. Permite un buen desarrollo del sistema radicular de la planta.

Sulfato de amonio Deiba

En el garbanzo también es recomendable usar productos que tengan un alto contenido en azufre. Para ello le recomendamos usar este otro producto:, que lo puede usar junto con el resto de NPK. El sulfato de amonio es principalmente utilizado donde se necesita incorporar nitrógeno (N) y azufre (S) para satisfacer necesidades nutricionales de plantas en crecimiento. Provee a la planta de una excelente fuente de azufre que tiene numerosas funciones en el desarollo de la planta, como por ejemplo la síntesis de proteínas. Como la fracción nitrogenada está presente en forma de amonio, el sulfato de amonio es frecuentemente utilizado en suelos anegados para la producción de arroz, donde los fertilizantes a base de nitrato generan desnitrificación del suelo.  
AUTOR: Margarita Blanco, ingeniero agrónomo de Sembralia
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