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La nutrición del caballo debe ser completa y equilibrada

Os damos una serie de consejos sobre el cuidado de la alimentación del caballo

 

Actualmente, tanto los aficionados, jinetes y ganaderos de caballos tienen su propio concepto de lo que es una buena dieta, tanto nutricional como económicamente.

En primer lugar debemos dejar claro que esto es así debido a su experiencia profesional, junto a tantos animales a lo largo de los años. También, las conversaciones entre personas cercanas a este sector equino ayudan a que crezca la información sobre la nutrición equina. Por ello, en este mundo “cada maestrillo tiene su librillo” si hablamos de nutrición de caballos.

En cualquier caso, lo que es seguro y recomendable es que, ante cualquier duda sobre la nutrición de los caballos, debemos consultar con nuestro veterinario o bien con algún nutrólogo especializado, para tomar decisiones tan importantes como es la alimentación.

Algunos conceptos básicos para una correcta nutrición equina

La ración de cada caballo dependerá de factores como etapa de crecimiento, nivel de trabajo, y estado fisiológico. No es lo mismo alimentar a un caballo que se encuentra en competición que un caballo que tiene una actividad física baja.

Además, la raza y metabolismo de cada caballo condicionará el tipo de alimentación. Por ejemplo, los caballos PRE suelen aguantar bastante bien su peso corporal, suelen reponerse y coger kilos más fácilmente que los caballos de raza pura sangre, que suelen tener un metabolismo más eléctrico. De hecho, estos últimos caballos tienen mayor facilidad para perder peso y les cuesta más trabajo reponerse tras un esfuerzo físico elevado.

En casos de gran gasto de energía (como es el caso de los caballos de competición) es importante un aporte extra de nutrientes.

Por lo general, la ración básica del caballo consiste en forraje, acompañado de más o menos pienso. El forraje es el encargado de proporcionar la fibra y el pienso la energía. Los dos aportan proteínas y vitaminas.

La proporción de ambos dependerá de las condiciones que hemos comentado anteriormente, aumentando la proporción de pienso para caballos mientras mayor sea la actividad del caballo, que necesitará mayor aporte energético.

Por ello, para una nutrición básica del caballo podemos fiarnos del siguiente concepto de forma genérica (según peso del animal):

  • Caballo de baja actividad: 80 % forraje + 20% pienso

  • Caballo de actividad media: 70 % forraje + 30% pienso

  • Caballo de alta actividad: 60% forraje + 40% pienso

¿Cuál es la base para una buena nutrición del caballo?

Una dieta equilibrada del caballo consiste por tanto en la correcta relación de fibra, energía, proteína, vitaminas y minerales. A continuación, veremos cómo se aportan estos elementos:

Los caballos son animales que están acostumbrados a pastar en grandes extensiones de terreno. Tienen un sistema digestivo preparado para ello, acostumbrado a ingerir al menos un 50-70 % de su dieta en forraje. Tienen una máquina de fermentación llamada ciego, que es el encargado de transformar (mediante microorganismos) la fibra vegetal en materia útil.

La ración básica del caballo consiste en forraje, acompañado de pienso.

Los forrajes son los elementos que aportan la fibra (y proteínas), uno de los componentes más importantes en una buena dieta y que la gente suele olvidar. Aportar la cantidad y calidad de fibra adecuada es fundamental para no tener desequilibrios intestinales, cólicos o laminitis, entre otros problemas.

Es muy frecuente que esta fuente de alimentación del caballo se aporte con paja, sin embargo, existen muchos otros forrajes de gran calidad que podemos incluir a nuestra dieta:

  • Alfalfa: forraje muy nutritivo que aporta gran cantidad de proteínas y calcio. Idóneo para alternar con paja o bien algo de heno, sobre todo en caballos en competición o yeguas lactantes, teniendo cuidado con la forma de cosecharla (época, corte, altura, etcétera).

  • Heno de avena: Muy utilizado en la alimentación equina debido a su alta digestibilidad.

  • Pulpa de remolacha (seca o prensada): Es nutritiva por contener aún azúcares. Absorbe agua, facilitando el tránsito intestinal.

  • Henos o pajas de leguminosas (guisante, lenteja, veza…): son muy nutritivas y aportan gran cantidad de proteína. Suelen ser forrajes más suaves al tacto que la paja y más digestibles.

  • Heno de festuca: muy nutritivo y apetecido por el caballo.

Además, en muchas ocasiones es importante complementar la nutrición de los caballos mediante un pienso especializado.

En casos de gran gasto de energía (como es el caso de los caballos de competición) o bien en épocas señaladas de la vida del caballo (lactancia o gestación) es importante un aporte extra de nutrientes.

Por eso, debemos tener en cuenta el aporte de pienso para equinos, de manera que consigamos no solo tener una nutrición equilibrada de nuestro caballo, sino que sea completa y de la mejor calidad posible.

AUTOR: Ignacio Sánchez de Ibargüen , Ingeniero Agrónomo de Sembralia  

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