Entradas

La tecnología ha transformado la forma de comunicarnos, de informarnos, y también de transaccionar: de comprar y de vender.

En los últimos años se han perfeccionado diversas tecnologías de naturaleza digital. Cualquiera de ellas, por sí sola, hubiera supuesto una verdadera revolución, pero en realidad existe una conjunción de tecnologías que realmente nos llevan a pensar que no estamos en una era de cambios, sino un verdadero CAMBIO DE ERA.

En nuestra industria tendemos a decir que la transformación digital no nos afectara demasiado, que esto es un negocio de personas, tradicional y que por supuesto tenemos que adaptar algunas cosas pero que no se deberían producir grandes cambios.

Algo parecido pensaban grandes compañías como Kodak, o grandes monstruos de la distribución, como la cadena de almacenes más grande del mundo, la americana SEARS, hoy quebrada. En realidad, hemos visto sectores en los que se ha cambiado completamente la forma de actuar, dejando fuera a las compañías que no lo supieron aceptar o que simplemente no supieron adaptarse.Hablamos de industrias como la distribución al por menor, las agencias de viajes, la publicidad, el inmobiliario, la prensa… Ellos también pensaban que no les iba a afectar, como muchos también lo dijeron en nuestro sector: el agroalimentario.

Sin embargo, hoy sabemos que las nuevas tecnologías, las nuevas formas de comunicación y la sociedad global, hacen de este es un proceso imparable, la conectividad, la comunicación, la capacidad para analizar datos, pero (y sobre todo) la movilidad, que lo ha puesto todo al alcance de cada uno de nosotros y nuestros smartphones.

De ayer a hoy 

Ya en el año 1967, Roger Moore publicó su famosa ley por la que preveía que el tamaño de los transistores (los chips) se reduciría a la mitad cada dos años aproximadamente (es decir, la capacidad de computación y la velocidad se duplicarían cada dos años). Y se ha cumplido. Es más, creemos que con la computación cuántica seguirá duplicándose, y los ordenadores (dentro de unos pocos años) serán un millón de veces más potentes que hoy… (y eso hará que la tecnología sea más barata y accesible para todos.)

Gracias a ello aparecen nuevas herramientas que hoy nos permiten captar y analizar gran cantidad de datos (eso es el llamado Big Data). Captamos múltiples datos, tanto internos, como externos.

El llamado Internet de las Cosas (IOT) no es más que la sensorización de distintos dispositivos, que nos permiten recoger datos, datos que hay que filtrar y seleccionar, realmente lo importante no solo son los datos sino lo que se llama data analitics.

Para ello, para poder analizar millones de datos (a veces en microsegundos) necesitamos hacerlo a través de programa y procesadores que incluso se autoprograman: la llamada inteligencia artificial.

Obviamente todos estos cambios, este futuro del que hablamos, no aparecerán de un día para otro, aunque la tecnología ya está disponible. Existe un proceso de maduración no solo de la tecnología, sino de los actores para que esto se generalice. Quizás vayamos poco a poco, y un día todo habrá cambiado sin apenas darnos cuenta. Pero, sin duda, tenemos que estar preparados, atentos a lo que pasa para adaptar nuestro modelo de negocio al futuro y no verlo como una amenaza, ni como un miedo.

En un primer momento se dijo que la Revolución Industrial destruiría el empleo, cuando realmente lo maximizó. Hay que ser optimistas digitales, porque todas estas tecnologías generarán más riqueza, más calidad de vida y, en definitiva, un entorno de trabajo y una sociedad más sostenible y mejor.

Daniel Martínez, CEO de Sembralia.

*Este texto es un extracto de la conferencia impartida por Daniel Martínez en la Bolsa Internacional de Cereales del Duero, el pasado 12 de septiembre de 2019, en Valladolid.


¿Te ha gustado este artículo?

Se el primero en leer articulos como este, en conocer descuentos y promociones y muchas novedades sobre el sector. Suscríbete de forma gratuita:

Acepto los términos y condiciones y protección de datos


Ordenador portatil y agro | sembralia

España es uno de los países con mayor despliegue fibra óptica, con más de 35 millones de accesos (80%), aunque el reparto no es equitativo[1].

En las zonas rurales, aproximadamente el 60% de los hogares no cuentan con conexión de banda ancha (mayor a 30Mbps). La UE también ha expresado su visión en materia de banda ancha, y prevé que todos los hogares europeos deberían estar cubiertos por redes digitales capaces de proporcionar una conectividad de 100 Mbps, de aquí a 2025.

Para alcanzar los objetivos en términos de conectividad, será necesaria una inversión total (privada y pública) de alrededor de 500 mil millones de euros hasta 2025.

Por tanto, la revolución tecnológica que plantea la transformación digital se convierte en una ventana de oportunidad en todos los sectores (y en el agrícola, en particular, ya que se trata de la industria menos digitalizada.

Según refiere el Indice de Oportunidad Económica Digital (DEO) desarrollado por Accenture, acelerar la transformación digital podría incrementar el PIB de España en 48.500 millones de dólares adicionales en 2021, un 3.6% más de lo previsto[2]).

El cambio de paradigma que propone la transformación digital está provocando que – de nuevo – el sector agrícola acumule cierto interés por jóvenes que están empezando a ver la repoblación rural como posibilidad de futuro. De hecho, el sector agroalimentario español está constituido por unas 900.000 explotaciones agrarias y más de 28.000 industrias alimentarias, de las que más del 95% son PYMES. Su liderazgo en los mercados mundiales, su potencial exportador (con más de 50.000 millones de valor exportador en el último año móvil), su contribución a la creación de riqueza y empleo (2 millones de puestos de trabajo), su condición de ser la principal actividad económica en el medio rural, y su directa relación con el éxito de otros sectores como el turístico y el sector servicios, lo convierten en un sector estratégico para nuestra economía.

En definitiva, la tecnología que ha sido testada con éxito en diferentes países cuenta en España con un importante campo de desarrollo, lo que se traduce en una reducción de costes, optimización de recursos y maximización de beneficios. La adopción temprana de tecnologías va a ser un marcador claro de desarrollo de la riqueza en el campo. Los países que se queden atrás se verán desfavorecidos por dinámicas competitivas nuevas que les dejarán escaso margen de maniobra.

Desde el punto de vista territorial y social, el medio rural español ocupa el 84% del territorio pero, en él, sólo habita el 16% de la población.

En la península ibérica hay 66.000 km2 de territorio continuo con densidades de población inferiores a los 8 habitantes/km2, lo que la Unión Europea cataloga como, “regiones escasamente pobladas”. En el caso del trabajo en el campo, su atractivo principal reside en la variedad de nuevos trabajos que ofrece el entorno digital (al ser menos exigentes, lo que supone una indiscutible mejora frente a la agricultura tradicional). Las nuevas tecnologías agrarias ofrecen un buen balance entre calidad del trabajo y calidad de vida que resulta especialmente interesante para los jóvenes.

[1] https://www.elindependiente.com/economia/2018/05/27/la-espana-desconectada/

[2] https://www.accenture.com/_acnmedia/PDF-59/Accenture-Strategy-Digital-Transformation.pdf#zoom=50

[3]  Aproximado según estudio de mercado: 2.000€ fijos (web) y 200 anuales (alojamiento)


¿Te ha gustado este artículo?

Se el primero en leer articulos como este, en conocer descuentos y promociones y muchas novedades sobre el sector. Suscríbete de forma gratuita:

Acepto los términos y condiciones y protección de datos


Movil fotografia arbol | sembralia

Rediseñar la agricultura pasa por apostar por maquinaria inteligente (conectada con diversos sistemas que le permita trabajar de manera autónoma), realizar completos análisis y proyección de datos (que permitan al agricultor tomar decisiones eficientes en el menor periodo de tiempo), robotización de recursos que mejoren la calidad de vida del usuario, ahorrar bienes escasos (como los recursos hídricos, reducción del uso de fertilizantes y fitosanitarios) para lograr -entre otras cosas- el consecuente ahorro económico y menor impacto medioambiental.

La tecnología ya está disponible, pero el reto es hacerlo accesible a todos los usuarios.

No en vano, cuando se habla de transformación digital la clave radica en que los desarrollos deben llegar a clientes que los utilicen, deben aportar valor a la sociedad, generar impacto y cambiar, de alguna manera, la forma de hacer las cosas.

La evolución de la sociedad en los últimos años está marcada por el desarrollo tecnológico exponencial, que no tiene comparación posible con épocas anteriores. Cuando hablamos de transformación digital es necesario hablar de un cambio disruptivo en prácticamente todos sectores. Estamos siendo protagonistas de un cambio de paradigma: la Revolución 4.0.

La transformación digital viene de la mano de muy variadas y novedosas tecnologías que hacen que sea necesario replantear desde procesos hasta modelos de negocio. El impacto en la agricultura es claro y todas las tecnologías exponenciales le afectan:

  • Inteligencia Artificial: cambiando la forma en la que tomamos las decisiones, basándonos en datos capaces de ofrecer descripciones, diagnósticos, predicciones y en niveles más avanzados prescripciones. Todo ello basado en observaciones y análisis algorítmico avanzado.
  • Big Data: hoy en día, esta tecnología nos permite almacenar una gran Variedad y Volumen de datos, procesarlos a una Velocidad creciente cada año con una seguridad alta acerca de su Veracidad, aportando un gran Valor al usuario. El agricultor no sólo cuenta con su histórico de datos si no que tiene la posibilidad de usar la globalidad de los datos para tomar decisiones.
  • Cloud computing y movilidad: estas 2 tecnologías de base han generado una auténtica revolución que también afecta al entorno rural y es que, para procesar información, ya no es necesario más que un terminal (teléfono móvil) y una conexión de alta velocidad. El mundo hiperconectado ofrece la posibilidad de usar capacidad de computación a distancia.
  • BlockChain: la trazabilidad completa y segura de la cadena de suministro es una posibilidad real hoy. La tecnología blockchain permite asegurar la veracidad de cada paso documental en la cadena de suministro haciendo que monitorizar y gestionar los datos sea un trabajo instantáneo.

Estos son sólo algunas de las tecnologías que por sí mismas tienen el poder de cambiar el paradigma de muchos negocios e interacciones sociales. Lo extraordinario de este momento es que estas tecnologías hoy día confluyen en el tiempo, multiplicando su efecto.

La concurrencia de tecnologías habilitadas por la conectividad y la movilidad nos obliga necesariamente a rediseñar la agricultura. Los procesos habituales poco o nada tienen que ver con las posibilidades que ofrece la tecnología ahora y tampoco dan respuesta a las necesidades nutricionales, medioambientales y sociales. La digitalización de la agricultura es la base sobre la que se sustenta la intensificación sostenible de la agricultura, junto con otras tecnologías como la bioquímica o la energética.


¿Te ha gustado este artículo?

Se el primero en leer articulos como este, en conocer descuentos y promociones y muchas novedades sobre el sector. Suscríbete de forma gratuita:

Acepto los términos y condiciones y protección de datos