Llega la temporada del gazpacho, del salmorejo… y necesitamos tomates con sabor a tomate. Una de las quejas más repetidas del consumidor de esta hortaliza es que de un tiempo a esta parte cada vez los tomates tienen menos sabor, y es que el secreto del tomate es elegir una buena variedad, que tenga un adecuado equilibrio entre azúcares y ácidos.
La ciencia y la innovación sigue trabajando para llevar todo el sabor a estas hortalizas. Utilizando herramientas avanzadas como la edición genómica, científicos de instituciones como el ISF (Federación Internacional de Semillas, por sus siglas en inglés) logran identificar qué genes controlan la producción de azúcares y compuestos aromáticos. Esto permite crear nuevas variedades más dulces y sabrosas sin comprometer la productividad ni la resistencia de la planta.
Los programas de investigación y de mejora vegetal impulsan variedades de excelente perfil organoléptico. Y, por suerte, ahora tenemos mucho donde elegir: En España se cultivan alrededor de 1.000 variedades de tomate (de las más de 10.000 que existen a nivel mundial).

Cata de diferentes variedades de tomate, en las que la acidez y el dulzor están muy equilibradas.
Regiones productoras y variedades emblemáticas
El tomate es un pilar de la agricultura de nuestro país, por el volumen de producción y también del consumo. Actualmente los españoles consumimos más de 10 kilos por persona al año. Como os decíamos antes, el gazpacho y el salmorejo son dos buenos ejemplos de la versatilidad del tomate, que en España lo transformamos en sopas frías en verano.
Pero no solo eso, el tomate español es conocido en el mundo entero por su sabor y su versatilidad. De España se dice que es la huerta de Europa, y las muchas variedades de tomate existentes lo demuestran. Para que se hagan una idea,
En materia de innovación vegetal, España se ha convertido en una potencia mundial, y regiones como Murcia o Almería son el espejo en el que se miran muchas explotaciones hortícolas de todo el mundo. Sin embargo, la normativa europea sigue siendo restrictiva en comparación con otras regiones.
Muestra de tomates cherry, de diferentes variedades y calibres, procedentes de Almería.
En defensa de los criterios científicos
El caso de las variedades del tomate es paradigmático, porque llevan a cabo diferentes programas de recuperación de semillas de tomates antiguos, para hacer frente a la creciente competencia de países extracomunitarios.
Y no solo eso, la mejora genética de cultivos es esencial para afrontar retos como la resistencia de las plantas a diferentes plagas y la seguridad alimentaria. Gracias a estas mejoras, conseguimos variedades más resistentes y eficientes. Los cultivos modificados genéticamente (OMG) han demostrado ser seguros, avalados por la comunidad científica y los organismos reguladores.