tomate en invernadero

El tomate es el cultivo más relevante en todo el mundo. Es una de las hortalizas que mayor valor económico aporta al mercado. Su gran poder de adaptación a distintos suelos, climas, sistemas y estaciones hace que el cultivo de tomate tenga un valor diferencial en cuanto a producción, investigación y desarrollo.

La mayoría de la producción de tomates es al aire libre, a campo abierto, pero el cultivo en invernaderos o túneles de plástico es cada día más relevante al poder suministrar frutos frescos y de calidad en los mercados locales e internacionales.

La demanda de esta hortaliza se incrementa de forma continua y, esto se traslada a su cultivo, sistema de producción y comercialización. Este aumento anual de la producción en los últimos años es debido principalmente al mayor rendimiento por m2 y no así, al aumento de la superficie cultivada.

Todos los factores agroclimáticos están interrelacionados y cualquiera de ellos puede afectar al desarrollo del cultivo en cualquiera de sus etapas, ya sea, desde la germinación a la maduración del fruto. En este artículo, nos referiremos al clima y suelo.

El tomate es un cultivo de clima cálido, pero con los avances de investigación y desarrollo disponemos de variedades adaptadas a ciclos de cultivo de invierno. Realmente, cada día es más factible de producir tomate todo el año.

Dada la importancia de esta hortaliza y su sistema de producción, hemos preparado desde Sembralia, una guía de los factores agroclimáticos de clima y suelo para la producción de tomate en invernadero.

Estamos seguros, que, de una forma u otra, te ayudaran en el día o día de tu producción o en la planificación del cultivo.

Ahora, toma nota de los factores agronómicos de clima y suelo del tomate en invernadero.

Factores Agronómicos del Tomate en Invernadero. Clima y Suelo

El manejo racional e inteligente de los factores agroclimáticos de manera conjunta es clave para el funcionamiento adecuado del cultivo, debido a que existe una vinculación entre ellos y la acción de uno incide de forma significativa sobre sobre el resto de los factores.

Veamos cuales son:

Temperatura

  • La temperatura óptima para el desarrollo del tomate es entre 20 y 25 ºC durante el día y entre los 15 y 18 ºC durante la noche. Es una planta que requiere una variación entre la temperatura diurna y nocturna de aproximadamente 6 a 7 ºC. Aquí es clave e importante plantarlo en las fechas justas.
  • Las temperaturas extremas causan daños. Afectan al crecimiento, desarrollo de la planta, al cuajado y a su producción.
  • Generalmente, por debajo de 15 ºC, se presentan problemas de crecimiento y polinización.
  • Por encima de 35 ºC, se reduce la polinización y calidad del polen. La maduración del fruto está relacionada directamente por la temperatura, en cuanto a la precocidad como a la coloración.
  • Una temperatura del suelo inferior a 12ºC es crítica para el desarrollo radicular del tomate y genera consecuencias que afecta al crecimiento de la parte aérea.


Nota: Los valores de temperatura descritos son a modo indicativos, debiéndose tener en cuenta las interacciones del factor temperatura con los demás parámetros climáticos, entre otros aspectos.


Nutrex Cuaje es una formulación altamente concentrada en Molibdeno y Boro enriquecida con fósforo asimilable y L-α-aminoácidos 100% activos.

Presenta un efecto fortalecedor y estimulador de la floración y el cuajado, favoreciendo la fase de engorde de los frutos.
El equilibrio de Nutrex Cuaje en cuanto al Molibdeno y el Boro favorece la fertilidad del polen, mejorando la fecundación de las flores y el correcto desarrollo del cuajado y fructificación. En la fase de fructificación favorece el desarrollo y el engorde del fruto.
Es ideal en aplicaciones foliares en cultivos de floración múltiple cuyas fases de cuajado y engorde se solapan en el tiempo como: cucurbitáceas, hortícolas, fresa y también en otros cultivos como cítricos, olivo, vid y frutales.


Humedad relativa

  • El nivel óptimo de humedad es dependiente de la temperatura. La combinación de estos dos factores clave establecen:
    • La cantidad de vapor de agua presente en la atmósfera del invernadero.
    • El déficit de presión de vapor (DPV)
    • El estado de estrés de la planta.
    • Su capacidad de transpirar y crecer.
  • La humedad relativa óptima oscila entre un 60% y un 80%.
    •  Niveles superiores al 80 % de HR favorecen el desarrollo de enfermedades aéreas (hongos y bacterias), agrietamiento del fruto, dificultan en la fecundación, aborto de flores, entre otros.
    • Niveles inferiores al 60% de HR producen estrés hídrico, dificulta la fijación del polen al estigma de la flor y baja tasa de fotosíntesis.

Radiación

El cultivo de tomate es exigente en luz. Demanda entre 8 y 16 horas de luz diarias y una buena iluminación.

  • Niveles bajos pueden generar:
    • Exceso de vegetación.
    • Ahilado de la planta.
    • Dificultad en el proceso de floración y cuajado.
    • Menor tamaño y calidad del fruto.
  • Niveles altos pueden generar:
    • Parálisis del crecimiento.
    • Aparición de Frutos deformes.

Suelo

  • El tomate no es exigente en un tipo de suelo, pero si, se desarrolla mejor en suelos con buen drenaje.
  • Son preferibles suelos sueltos de textura silíceo-arcillosa y ricos en materia orgánica. Igualmente, se desenvuelve bien en suelos arcillosos enarenados.
  • Tiene una tolerancia a la salinidad hasta 3,5 dS/m en extracto saturado. Por arriba, de estos valores se incrementa la calidad del fruto, pero disminuye su productividad.
  • pH:  los suelos pueden ir desde ligeramente ácidos hasta ligeramente alcalinos cuando están enarenados. Es la hortaliza en invernadero que mejor tolera las condiciones de salinidad tanto del suelo como en el agua de riego.

Nota: El cultivo intensivo del tomate en invernadero, actualmente, se producen en diferentes substratos tales como, lana de roca, perlita o fibra de coco, etc.


Fertilizante potasa para engorde Fertiormont 20 L

Fertilizante líquido compuesto principalmente de potasio, se trata de un abono soluble en agua recomendable aplicar en momentos de engorde para madurar el fruto.

Producto exento de cloruros y metales pesados. Indicado para los momentos en que el cultivo consume potasio con mayor rapidez. Favorece la asimilación del calcio, magnesio y otros elementos a la vez que favorece la acumulación o asimilación en los frutos de azúcares o aceite. Aplicable en arboles como olivos, cítricos, frutales o en plantas hortícolas


Dióxido de carbono (co2)

  • El nivel de dióxido de carbono es uno de los factores limitantes del crecimiento y desarrollo del tomate.
    • El contenido atmosférico de co2 ronda los 360 ppm.
    • El óptimo para un cultivo de tomate en invernadero mediterráneo es de aprox. 355 ppm con las ventanas abiertas y de aprox. 600 -700 ppm con las ventanas cerradas del invernadero.

Nota: Fertilización carbónica: La aportación de CO2 permite compensar el consumo de las plantas. Con altos niveles de CO2 (de 600 a 1000 ppm) es posible incrementar la fotosíntesis, se acelera la tasa de crecimiento y la producción.

Estos factores agronómicos de clima y suelo son decisivos si quieres desarrollar tu producción y poder identificar como afectan de manera negativa o positiva al cultivo de invernadero de tomate.

Tenlo siempre a mano para cuando tengas cualquier duda o quieras refrescar como afecta la temperatura, humedad relativa, radiación, suelo y nivel de dióxido de carbono en tu cultivo de tomate.

Te adelantamos que veremos mucho más sobre los diferentes cultivos en invernadero y guías prácticas en las que encontrarás los recursos suficientes para mejorar tus cultivos.