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¿Qué debemos hacer para cultivar tomates con el mejor sabor?


Historia y origen del tomate

En primer lugar, es importante saber que los tomates que conocemos hoy día son el resultado de una selección por parte de los distintos pueblos que los han cosechado desde hace miles de años. El tomate de origen andino se expandió por toda Sudamérica, pero fue en la zona de América Central, donde fue domesticado, cosechado, cultivado y mejorado, produciendo una mayor diversidad de frutos.

No sería hasta mediados del siglo XVI cuando los conquistadores españoles lo “descubrieron” en México y lo trajeron a Europa. Siendo en España e Italia donde se introdujeron con mayor facilidad.

Como dato curioso, se cree que los primeros tomates cultivados eran de color amarillo, y en 1544 el botánico italiano Pietro Andreas Matthioli los describió como “pomo d’oro” (manzana dorada). Lo que parece confirmar que las primeras introducciones de tomates, al menos las que llegaron a Italia, producían frutos de este color.

Calidad de los tomates

Dejando aparte esta breve introducción de esta fruta tan famosa, hablaremos de una tendencia que lleva unos años haciendo ruido. “Los tomates no saben a tomates” o “este melocotón no sabe a nada” son comentarios que se escuchan de forma recurrente, pero ¿es esto es cierto?.  Y de ser así, ¿cuáles son las causas y posibles soluciones de este problema?

Muchos estudios (Dumas, Dadomo, Di Luca y Grolier , 2003. y Zhao, Carey, Wang y Rajashekar ,2006.) manifiestan, que en gran medida el factor sabor en el cultivo de tomate (y en los cultivos en general) depende de factores genéticos, ambientales y prácticas agrarias (post-cosecha, método de producción, conservación…).

Entre los parámetros de calidad del tomate destacan los externos como, presentación, apariencia, madurez, uniformidad o frescura y los internos, que no son apreciables a simple vista. Pero no por ello son menos importantes como sabor, aroma y textura. Algunas de las sustancias a tener en cuenta en referencia a las características organolépticas son los sólidos solubles y el licopeno, siendo este último el más relevante. Se trata de un pigmento vegetal perteneciente a la familia de los carotenoides, responsable de aportar el color rojo característico a los tomates y a otras frutas y verduras. Además, de ser uno de los parámetros de calidad y uno de los responsables de la maduración y el sabor, aporta propiedades antioxidantes, vitaminas y sustancias de protección a las células del organismo.

Variedades genéticas

Mucha gente cree que los tomates de hoy en día han perdido parte de su sabor debido a la cantidad de productos químicos empleados en su producción, cuando gran cantidad de tomate cultivado en España se realiza mediante un sistema de producción integrada empleando al máximo los recursos naturales y biológicos, y reduciendo al máximo los productos químicos. Antonio Granell (Investigador del instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas de Valencia y perteneciente al CSIC y a la Universidad Politécnica de Valencia) junto con otros científicos y genetistas, afirman que la pérdida del sabor se debe más a la genética y la demanda de consumo que a otra cosa. Esto se traduce en que muchos mejoradores comenzaron a investigar y desarrollar nuevas variedades con genes resistentes a las enfermedades más comunes en el cultivo de tomate y por el camino se perdieron genes responsables del sabor. Es una cosa que también demandaban los agricultores cuando debido a una plaga perdían el 40% de la cosecha sabiendo que, a éstos, se les paga por kilos, y no por sabor.

Método de producción

Otro de los factores que afectan a las características organolépticas del tomate (aunque, en menor medida) tiene relación con actividades agrícolas. Como la época de siembra, tipo de producción y fertilización. El efecto ambiental es responsable de la regulación metabólica del tomate, por lo que la época de siembra puede variar la calidad nutricional del cultivo.

La calidad del fruto depende del balance azúcar/ácidos, el cual normalmente se incrementa en los meses de verano cuando hay una mayor síntesis de azúcares debido a una mayor tasa fotosintética. La producción al aire libre o bajo invernadero también puede afectar a la composición química del fruto debido a la defensa a la exposición ambiental del cultivo (temperatura, enfermedades).

Abushita et al. (2000), Gómez et al. (2001) y Takeoka et al. (2001) encontraron niveles superiores de licopeno en tomates producidos al aire libre frente a los encontrados por Leonardi, Ambrosino, Esposito y Fogliano (2000) en tomates producidos bajo invernadero. Es por ello que, aunque los cultivos bajo plástico tienen muchas ventajas y beneficios a la hora de cultivar (rendimientos) y comercializar los productos durante gran periodo de tiempo, es posible que se obtengan mejores resultados de sabor cultivando el tomate al aire libre (huertas).

Recolección y Post-cosecha

El proceso y la época de recolección son esenciales para disponer de una buena calidad. Una recolección demasiado temprana puede provocar que no lleguen a madurar y si es demasiado avanzada estarán demasiado blandos. El transporte a miles de kilómetros de donde se han cultivado también afecta a las propiedades organolépticas del tomate.

Si el consumo de la cosecha se realizase más cerca, se podrían cosechar los tomates más tarde, cuando estos se encuentran más maduros. Sin embargo, como seguramente su consumo o comercialización se realiza a muchos kilómetros de distancia, se tienen que recolectar un tiempo antes, cuando los tomates estén más verdes para que lleguen al consumidor en buen estado y sean más tolerantes a los golpes durante el transporte.

Además de esto, debido a las largas distancias el tomate requiere de un almacenamiento en frío en post-cosecha para aumentar su vida útil cuyas temperaturas óptimas se encuentran en torno a los 12ºC. Sin embargo, temperaturas por debajo de 10ºC pueden causar daños por incapacidad de maduración, pérdida de textura, coloración, sabor y aroma. Es decir: que los tomates ya no sepan a tomate.

 

Debemos escoger dónde comprar los tomates

Como hemos visto anteriormente, tanto el método de producción como la distribución actual son las que determinan que la vida útil del producto deba ser más larga (para llegar más lejos y aguantar más tiempo en buenas condiciones de venta). Por eso, la conservación en frío es necesaria, pero  debemos saber que afecta a la calidad y sobre todo al sabor del tomate. La recomendación general es siempre comprar producto de proximidad, que los tomates vengan de establecimientos locales, donde se comercializa el tomate de temporada (y, a ser posible, cultivado o en el mismo lugar, o muy próximamente).

Sin embargo, aunque los tomates de temporada están en su punto justo de maduración, lo cierto es que estamos acostumbrados a tener tomate durante todo el año, porque hay variedades que se cultivan bajo invernadero en condiciones controladas destinadas para las grandes superficies. No obstante, hemos de saber que estos establecimientos han orientado las mejoras en el aspecto y homogeneidad del producto dejando en segundo plano la calidad y el sabor.

Es decir, cuando compremos debemos ser conscientes de la elección que estamos haciendo, y que si queremos que un producto como el tomate esté disponible siempre, debemos pensar en que hemos de sacrificar algo, para poder satisfacer la demanda. Se trata de una elección que está en manos del consumidor final de tomates.

¿Cómo conservar los tomates en el hogar?

En primer lugar, debemos saber que desde hace miles de años, el ser humano ha empleado diversas técnicas de conservación de alimentos. Antes del nacimiento del frigorífico o nevera, se empleaba la conservación con sal, el ahumado o la deshidratación. Gracias a ello, logramos tener los alimentos frescos y libres de bacterias para su posterior consumo, sin embargo, a veces abusamos de ella.

Actualmente, tenemos la tendencia de meter toda la fruta y verdura junta en la nevera por miedo a que aguante menos que si la dejamos fuera. Existen algunos productos que no se comportan bien durante la conservación en frío como es el caso del tomate. Continuando con lo que hemos hablado antes, temperaturas por debajo de 10ºC son dañinas para la conservación del tomate y dado que la temperatura de la nevera en nuestros hogares suele estar en torno a unos 5ºC, es probable que la textura se vea afectada y pierdan gran parte de su sabor.

Por tanto: la conservación en frío del tomate va a alargar la durabilidad del producto. Pero hemos de ser conscientes de que las temperaturas de la nevera van a afectar a su sabor.

Claves para tener tomates que saben a tomate

En definitiva, podemos concluir que el sabor del tomate depende de muchos factores antes descritos, aunque uno de los más relevantes ha sido el factor genético. La genética no es una ciencia exacta, y el mecanismo de modificación de genes tampoco, es decir, se modifican genes responsables de resistencia a enfermedades. Pero también se pueden modificar otros inevitablemente sin desearlo (genes responsables del sabor). Por ello, se han satisfecho algunas demandas agronómicas y comerciales, quizás pagando un precio de pérdida de parte del sabor.

De manera similar, cabe destacar la conservación en frío como práctica que también afecta, en parte, a la pérdida de sabor. Por consiguiente, si somos de las personas que buscamos la calidad antes que la cantidad y sobre todo tomates que sepan como los de antes, comprarlos en mercados locales puede ser una buena idea para los amantes del sabor, donde se comercializan productos de zonas cercanas y en temporada.

Por último, la forma de conservar el tomate en nuestros hogares también afecta a sus características organolépticas, por lo que el manejo de estos productos en casa también puede ser determinante.


Bibliografía:

  • Zhang, B., Tieman, M.D., Jiao, C., Xu Y., Chen, K., Fei, F., Giovannoni, J.J., y Klee, J.H. (2016). Chilling-induced tomato flavor loss is associated with altered volatile synthesis and transient changes in DNA methylation. Proc Natl Acad Sci USA, 113(49), 12580-12585.
  • A. A. Abushita, H. G. Daood, and P. A. Biacs. Change in Carotenoids and Antioxidant Vitamins in Tomato as a Function of Varietal and Technological Factors. Journal of Agricultural and Food Chemistry 2000 48 (6), 2075-2081.
  • Gómez, R., Costa, J., Amo, M., Alvarruiz, A., Picazo, M., and Pardo, J. E. (2001). Physicochemical and colorimetric evaluation of local varieties of tomato grown in SE Spain. Journal of the Science of Foof and Agriculture 81, 1101 – 1105.
  • Takeota, G.R., Dao, L., Flessa, S., Gillespie, D.M., Jewell, W.T., Huener, B. et al. (2001). Processing effects on lycopene content and antioxidant activity of tomatoes. Journal of Agricultural and Food Chemistry 49, 3713-3717.
  • Leonardi C, Ambrosino P, Esposito F, Fogliano V. Antioxidative activity and carotenoid and tomatine contents in different typologies of fresh consumption tomatoes. Journal of Agricultural and Food Chemistry. 2000 Oct;48(10):4723-7

 


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    Mildiu en tomateras

    El Mildiu se trata fácilmente con fitosanitarios correctamente aplicados.

    El uso de bioestimulantes y fertilizantes agrícolas nos ayudará a combatir el Mildiu en tomates, pero también en otros cultivos. En el artículo de hoy os contamos acerca del Mildiu en tomateras: acabar con los hongos en invernadero.  Las plantas afectadas por el Mildiu se caracterizan por manchas de color verdoso claro que se va tornando de amarillento a marrón en la haz de las hojas. Además, si tiene Mildiu en el envés puede aparecer una pelusa grisácea, pero no siempre. Otro síntoma evidente del Mildiu es que las hojas suelen secarse y caerse, y también pueden verse afectados los tallos no lignificados.

    ¿Qué es el Mildiu?

    Mildiu es el nombre que se da a varias enfermedades criptogámicas que atacan a las plantas. Están causadas por oomicetos de la familia peronosporaceae. Estas enfermedades, que se propagan por esporas, se producen durante los periodos lluviosos en conjunción con temperaturas elevadas, superiores a 25°C. En estas condiciones, la plaga se extiende rápidamente. El Mildiu más conocido es Plasmopara viticola, que ataca a la vid. Otras especies son el mildiu de la espinaca (Peronospora farinosa), el de la soja (P. manshurica), y otros que atacan a la cebolla, la papa (Phytophthora infestans), el tomate, la lechuga, etc. En todos los casos, el rendimiento de los cultivos merma de manera considerable, ya sea porque causan la muerte de las plantas afectadas, si son herbáceas, como por la defoliación que causan a las leñosas.

    TRATAMIENTO DE CHOQUE PARA EL MILDIU:

    Para el mildiu y el tamaño del invernadero que tiene le recomiendo dos productos. Mildiu en tomateras: acabar con los hongos en invernadero. Si ya tiene mildiu en las tomateras le recomiendo que utilice Race S Plus.

    Fungicida natural Race S Plus

    Fungicida natural Race S Plus   Insecticida fungicida en polvo para el control de bichos y plagas en los cultivos. Evita el uso innecesario de azufre, perjudicial para las plantas y los animales. Es un producto elaborado con partículas micronizadas perfectamente y homogéneamente para conseguir una perfecta distribución del mismo en espolvoreos. Está indicado para potenciar el poder secante de la bentonita al mezclarlo con azufre micronizado, aportando una acción repelente de plagas producidas por insectos y hongos. Es una alternativa perfecta para evitar aplicaciones excesivas de azufre que pueden ocasionar toxicidades en el vegetal y fauna auxiliar. La acción conjunta de la bentonita con el azufre reduce significativamente los daños ocasionados por la acción de mayores concentraciones de azufre para los mismos efectos. Leer instrucciones, ficha de seguridad. Las diferentes dosis se pueden variar en función a las necesidades especiales de cada caso, siempre que estén recomendadas por personal técnico para no producir carencias o toxicidades.      

    APLICACIÓN PREVENTIVA FRENTE AL MILDIU:

    Fungicida y bactericida Cobreluq [1/2 kg]Para futuras veces, es siempre recomendable dar un tratamiento preventivo con Cobreluq-50.

    Cobreluq-50.

    Fungicida y bactericida Cobreluq 50 de acción preventiva. Otorga una persistencia sobre los vegetales contra virus y bacterias nocivos.
    • USOS. COBRELUQ-50 es un fungicida/bactericida de acción preventiva. Excelente formulación que otorga buena persistencia sobre la superficie vegetal.
    • DOSIS Y MODO DE EMPLEO. Aplicar en pulverización normal a las siguientes dosis: Cítricos: contra aguado, también tratamiento en otoño, pulverizando hasta una altura de 1,5 metros al 0,1% (100 g/100 litros); contra bacteriosis, fomopsis y otros hongos endófitos, pulverizar al 0,2% (200 g/100 litros). Cucurbitáceas: al 0,3% (300 g/100 l). Ajos, cebolla y chalote: al 0,3-0,35% (300-350 g/100 l). Resto de cultivos: al 0,3-0,4% (300-400 g/100 l). Añadir agitando, evitando la formación de grumos, la cantidad necesaria de producto sobre un pequeño volumen de agua, y mezclar esta papilla con el resto del líquido. Se recomienda preparar la cantidad de caldo a utilizar para evitar guardar restos para el día siguiente.

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      Los bioestimulantes alivian el efecto negativo del calor en el tomate de invernadero

      Las altas temperaturas afectan al metabolismo de todos los seres vivos y al igual que nosotros notamos los cambios drásticos, el metabolismo de las plantas también se ve fuertemente afectado; el fuerte calor y la incidencia del sol provoca daños en los cultivos debido a modificaciones en su metabolismo con el fin de poder adaptarse a esta nueva situación de temperatura extrema.

      El uso de bioestimulantes es clave para paliar los efectos de las altas temperaturas sobre las plantas, para así prevenir y superar el estrés térmico

      La principal manera de ayudar a las plantas en estos meses de verano es siempre manteniéndolas hidratadas y ser extremadamente cuidadosos con los riegos, que a la planta no le falté agua en la raíz es esencial, y en los casos donde exista riego por aspersión esto también ayudará a disminuir el estrés por exceso de calor. Otra manera cada vez más extendida para ayudar a nuestras plantas a superar estas situaciones de estrés, es la utilización de bioestimulantes.

      Actualmente, bajo la categoría de bioestimulantes existen en el mercado muchos productos que con diferentes formulaciones actúan sobre la fisiología de la planta, produciendo diferentes efectos en ella, tales como aumento del vigor, mejora de la calidad de los frutos, estimulación del crecimiento de la raíz o, como hemos dicho anteriormente, ayudando a las plantas a superar los momentos de estrés abiótico. Con la llegada del verano, son los bioestimulantes de este último tipo los que ganan importancia, ya que en estas fechas se disparan las temperaturas en los invernaderos y las mallas de los cultivos, siendo el periodo más crítico para los cultivo el mes de julio, históricamente el más caluroso del verano y que en el pasado año, 2019, superó todos los límites históricos de altas temperaturas desde que se tienen registros.

      BIOESTIMULANTES PARA INVERNADERO

      Aunque los cultivos intensivos de invernadero son lo que más sufren en esta época del año, donde se pueden llegar a alcanzar en las horas más críticas del día picos de más 50 grados, no podemos descuidar los cultivos al aire libre ya que las temperaturas superiores a 30 grados pueden tener efectos negativos en ellos, pues al aumentar la temperatura también aumentará la transpiración de las plantas, lo que se traducen la perdida de agua en forma de vapor por parte de la planta, por lo que es de vital importancia que la raíz siempre tenga una adecuada cantidad de agua para que la transpiración no se detenga en ningún momento.

      La disminución de la calidad los frutos es otro de los efectos negativos asociados a las altas temperaturas, sobre todo cuando empiezan a virar de color, pues son muy sensibles a las temperaturas superiores a 30 grados, pudiendo disminuir la firmeza de la epidermis, que se puede ver afectada con la aparición de manchas y perdiendo firmeza, lo que hará que la vida útil del fruto sea mucho menor, y también son frecuentes problemas con la coloración; en el tomate, por ejemplo, con temperaturas superiores a 28 grados la formación de pigmentos se ve fuertemente condicionada, por lo que su color rojo característico puede verse afectado.

      Los bioestimulantes alivian el efecto negativo del calor en el tomate de invernadero y se ha demostrado que el uso de bioestimulantes mejora el rendimiento.

      Para las distintas especies de plantas existe un amplio rango de temperaturas dentro del cual pueden realizar la fotosíntesis sin ningún problema, en general,para los cultivos hortícolas y frutales este rango se encuentra entre los 15 a 30 grados, a medida que la temperatura va aumentando dentro de este rango la actividad fotosintética de la planta mejora hasta llegar a al máximo, que normalmente se encuentra a 30 grados, y a partir de este punto la actividad fotosintética decrece pudiendo llegar a detenerse a temperaturas cercanas a los 40 grados, debido a la destrucción de enzimas responsables de las distintas reacciones químicas.

      La intensidad de la luz y del calor también produce daños físicos en las hojas y frutos, produciendo quemaduras debido a la destrucción de la clorofila, en arboles jóvenes, recién podados o trasplantados también pueden producir daños severos, por lo que se desaconseja esta practicas en momentos de altas temperaturas. Una marchitez temporal también es común en las horas de mayor temperatura del día, pero con una buena hidratación y nutrición de la planta esto no tiene porque ser permanente y llevar a la planta a la muerte.

      SOLUCIONES SEMBRALIA

      Actualmente en nuestro catálogo tenemos un número variado de productos bioestimulantes formulados a base de diferentes L-α aminoácidos que ayudan de forma activa a la planta en estas situaciones de estrés, favoreciendo la fotosíntesis y produciendo un aumento del vigor y de su crecimiento al absorber e incorporar a su metabolismo estos L-α aminoácidos, este aumento de energía en la planta en situaciones de mayor demanda también promueve la síntesis natural de proteínas que intervienen en diferentes procesos como es la fotosíntesis, la regulación del balance hídrico de la planta mediante la apertura de estomas o la cicatrización vegetal.

      José Antonio Sotomayor

      Ingeniero Agrónomo de Sembralia

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