Mildiu de la vid

El mildiu de la vid es, junto con el oidio de la vid, la enfermedad más importante en las plantaciones de viñedos. Fue detectada en España por primera vez en los viñedos catalanes en 1880. Desde entonces se ha trabajado sobre ella, para evitar los daños que produce. Actualmente el riesgo de sufrir grandes pérdidas por este hongo es menor, gracias a un mejor conocimiento de su biología se han podido realizar productos para su tratamiento.

 

Orígenes e historia del Mildiu

El mildiu es una infección producida por un hongo Plasmospara vitícola. Este hongo es un endoparásito obligado, necesita de un huésped para realizar sus funciones. En este caso el huésped es la vid. Esta enfermedad es originaria de América del Norte. En América ha existido una relación patógeno-huésped que ha permitido que los viñedos americanos desarrollen ciertas resistencias a dicho patógeno. Sin embargo las variedades europeas no tenían las defensas para luchar contra ese patógeno.

En el siglo XIX recorre Europa una enfermedad que castiga la vid conocida como filoxera. Este organismo, también originario de América, diezma las variedades europeas que no poseían resistencia alguna. A partir de 1878 se empiezan a importar tallos de variedades americanas a Europa para poder contrarrestar a la filoxera. La importación de estos tallos frenó la epidemia de filoxera, pero trajo consigo otra enfermedad: el mildiu de la vid.

Actualmente el parásito se encuentra expandido por todas las zonas de actividad vinícola. Especialmente en Europa, zonas de gran importancia en el mundo del vino como Castilla la Mancha, La Rioja, el norte de Portugal, la región del Poitou en Francia y la costa nororiental de Italia. Estas son las grandes zonas de viñedos de Europa y las zonas donde el mildiu está más presente.

El mildiu encontró en Europa unas condiciones muy semejantes a las americanas que le permitieron establecerse en Europa. Esta enfermedad prospera en zonas con climas cálidos y humedades altas mientras transcurre el crecimiento vegetativo del patógeno. La temperatura óptima está entre 18-22 ºC.

Para que el hongo del mildiu pueda propagarse se necesitan unas condiciones de humedad relativa alta y una temperatura también alta. Además para que los esporangios se separen de los esporangióforos tiene que diluirse una pared/tabique de calosa, por lo que la humedad es esencial para la propagación de este patógeno.

El patógeno usa el viento y el agua como método de dispersión, aprovecha la dispersión de los esporangios. Estos esporangios germinan, en las partes verdes de los huéspedes, en presencia de agua en temperaturas que oscilen entre 22ºC - 25ºC.

Mildiu en un racimo de vid

Síntomas asociados al mildiu en viñedo

El mildiu presenta una gran especificidad del huésped, siendo necesario que este sea vid y no ninguna otra especie. Este protista es un endoparásito, por lo que no se ven estructuras visibles hasta que la infección ha dañado de forma grave al huésped, pero no de forma irreparable.

Una vez dentro de la vid, este parasito produce una sintomatología muy determinada. Ataca a la parte aérea de la vid pero sobre todo a las hojas. En estas se distinguen regiones de color amarillento en el haz que son las típicas “manchas de aceite” y en el envés con una pelusilla blanquecina en épocas húmedas que corresponde con la reproducción asexual, es decir, con los zoosporangios que salen a través de las estomas.

Estas manchas en otoño, sobre hojas viejas, forman una especie de tapiz en forma de mosaico. Si el ataque del mildiu es fuerte se producirá una desecación parcial o total de las hojas que puede llevar a una defoliación prematura lo que afecta a la producción.

Los síntomas que nos podemos encontrar en racimos ocurren antes de la floración o durante la floración. Las flores y granos recién cuajados son muy sensibles presentando en el caso de ser atacados la pelusilla blanquecina. Si el ataque se produce en algún momento comprendido entre la floración y el cuajado, ocurre la pérdida total del racimo.

Durante este período, los racimos atacados en el raquis, se curvan en forma de S y se acaban secando de forma parcial o total. A partir del estado fenológico en el cual el grano tiene el tamaño de un guisante, los ataques presentan una sintomatología distinta: los granos se arrugan y desecan, y no hay esporulación, lo que se conoce como mildiu tardío o larvado. A partir del envero, el racimo no es sensible a la enfermedad.

El hongo produce además daños en las uvas que al estar mal alimentadas producen vino de mala calidad; y en los mostos de los granos alcanzados por ataques tardíos son ácidos y los vinos obtenidos se conservan mal.

 

Patógeno y ciclo biológico del mildiu

Describimos al mildiu como una enfermedad que es causada por el hongo Plasmopara viticola, que es un protista de la familia de los peronosporáceos. Es un parásito en sentido estricto, por lo que no es posible cultivarlo en laboratorio en medios sintéticos.

El hongo se mantiene durante el invierno fundamentalmente en forma de oospora (sexual-cleistotecas) en las hojas muertas de la vid. En primavera, cuando la temperatura y la precipitación empiezan a aumentar, las oosporas germinan y emiten esporangios que, diseminados por el agua y el viento, llegan a las partes verdes de la planta liberando las zoosporas (asexual-conidias).

Estas esporas penetran en los tejidos de la planta a través de las estomas debido a la movilidad de estas, este es el periodo de más peligro para el cultivo. Si las condiciones climáticas son las adecuadas las zoosporas se disponen cerca de los estomas de la planta, se enquistan y forman un tubo germinal que se introduce a través de la estoma. Este tubo germinal se desarrolla en la cavidad subestomática dando lugar a las primeras hifas, la conocida como contaminación primaria, que continuarán con la invasión del huéspedEstas hifas no están tabicadas, por lo que dicha hifa es un sincitio y por lo cual se le considera un organismo unicelular.

A partir de ahí y tras la fase de incubación se hacen visibles los primeros síntomas en el envés de las hojas que producirán las contaminaciones secundarias que se irán sucediendo a lo largo del período vegetativo.

Durante el otoño, el hongo comienza a formar los órganos de conservación en las hojas atacadas. El periodo comprendido entre el inicio de una contaminación y la posterior aparición de órganos contaminantes es a lo que llamamos ciclo. La gravedad de los ataques de mildiu en vid viene determinada principalmente por las condiciones ambientales, además de la sensibilidad varietal. 

 

Uvas afectadas por mildiu de la vid

Métodos de detección del mildiu en la vid o viña

Existen varios métodos de detección de la enfermedad, unos más simples y otros más complejos. Uno de estos métodos está basado en la identificación al microscopio de las esporas recogidas en el viñedo mediante capturadores de aire, y que se adelanta hasta varios días a la aparición de síntomas en planta, momento en que el ojo humano es capaz de detectar la patología.

El problema al que se enfrenta esta metodología es la contaminación de las muestras de esporas con restos de fungicidas, polvo de suelo, polen y otras materias. Estos elementos son potenciales inhibidores de la reacción de la polimerasa y por tanto impedir la identificación de las esporas.

Otro método más avanzado y complejo y que supone una alternativa al anterior es la técnica de biología molecular basada en la Reacción en Cadena de la Polimerasa o PCR, método capaz de identificar el material genético de las esporas de interés, para confirmar o no su presencia en el viñedo.

 

¿Cómo controlar el mildiu en la viña?

El mildiu es un hongo con una biología bien conocida: se sabe cuáles son los momentos de contaminación primaria, secundarias, sabemos el momento en el que el crecimiento vegetativo se interrumpe…

Además os contamos las condiciones a partir de las cuales se puede producir la contaminación por mildiu. La regla de los 3 dieces nos recuerda cuales son:

  • La temperatura tiene que ser superior a 10 ºC.
  • Las precipitaciones tienen que ser superiores a 10mm.
  • Los brotes de la viña tienen que tener al menos un tamaño de 10 cm.

Gracias a la existencia de estaciones meteorológicas que registran los datos de las variables climáticas que determinan las condiciones podemos obtener información del riesgo de infección primaria o secundaria, y en base a ello tomar las medidas de control pertinentes.

Existen unas primeras medidas de control más tradicionales. Son más medidas de prevención. Generalmente estas medidas se basan en favorecer la ventilación de la viña, evitando que haya condensación y altas humedades.

  1. Orientar las plantaciones en la dirección del viento dominante.
  2. Realizar podas en verde y despuntes, mejor podas 'en verde'.
  3. Evitar excesos de abono nitrogenado.
  4. Plantación de variedades de viña menos susceptibles.
  5. Aclareo de las hojas infectadas, reduciendo así el inóculo.

Estas prácticas son eficaces como medidas preventivas, pero pueden no ser suficiente. Por ello a lo largo de los años se ha ido desarrollando un control basado en productos químicos.

 

Plasmopara_viticola

¿Se puede combatir el mildiu con químicos?

El control químico debe realizarse cuando las condiciones climáticas sean las idóneas para el crecimiento de la enfermedad.

Fue el científico francés Alexis Millardet, en 1885, quien encontró una sustancia química que previene la infección. En esa época el mildiu estaba muy extendido por Europa, y un día andando por la campiña francesa observó que casi todos los viñedos estaban muy afectados por mildius. Los únicos que no se encontraban infectados estaban rociados con una sustancia azul.

Preguntando al agricultor averiguó que se trataba de una mezcla de sulfato de cobre y cal viva. Este rociaba las uvas para que estas tuvieran un sabor amargo y que no se las robasen. Alexis experimentó con este producto, conocido como caldo bordelés y consiguió demostrar que era un excelente fungicida. Fue el primer fungicida usado universalmente y aún se usa, siendo eficiente. Una de las pegas para el uso de este fungicida es que contiene un 20% de cobre que puede lixiviarse y contaminar las aguas.

A partir de este primer fungicida, se han ido desarrollando diversos productos. Sabiendo que el sulfato de cobre sirve como fungicida, se han ido desarrollando otros productos en base a ese principio activo.

Hay que tener en cuenta que según la normativa europea, desde el 1 de enero de 2006, se limita el uso de cobre a 6 Kg/ha, siempre hablando de cobre metal. El cobre puede presentar fitotoxicidad, afectando al crecimiento de la planta, en condiciones de bajas temperaturas y alta humedad. También puede afectar al cuajado si se aplica en la floración.

 

Peronospora farinosa es un protista oomiceto, patógeno de plantas, llamado comúnmente mildiu

Fitosanitarios recomendados contra el mildiu de la vid

Existen tres tipos de fitosanitarios contra el mildiu de vid, que están actualmente disponibles en cualquier mercado de insumos agrícolas:

  • Productos de contacto contra el mildiu: generalmente suelen ser productos usados para la prevención de la infección. No penetran al interior de la planta, actúan mientras se encuentran sobre la planta. Al estar en el exterior pueden ser lavados por la lluvia, si esta supera los 15-20 mm. No crean resistencias y son eficaces entre 4 y 8 días, pudiéndose repetir los tratamientos (sobre todo si llueve). Estos productos pueden añadirse en cualquier momento del ciclo del hongo. Algunos principios activos son: Hidróxido cúprico, oxicloruro de cobre, óxido cuproso, maneb, metiran…

  • Productos penetrantes: penetran en el interior del huésped pero el producto actúa de forma local, no se dispersa por toda la planta. Pueden ser tanto productos preventivos como curativos, pero solo en los primeros días de vida de la enfermedad. Su duración está entre 8 y 10 días. A diferencia de los de contacto, generan resistencias, por lo que no es conveniente realizar más de 3 o 4 tratamientos al año. Algunas sustancias que actúa como penetrante son: azozistrobin, cimoxalino, dimetomorf o famoxadone.

  • Productos sistémicos: penetran en el interior del huésped y circula por los vasos de la planta llegando a todos los órganos. Al igual que los penetrantes pueden actuar tanto de forma preventiva como de forma curativa, pero solo en los primeros días de vida del hongo. Tienen una duración de 12-14 días y generan resistencias, por lo que su usa tiene que estar limitado. Sustancias que actúan como sistémico: benalaxil, fosetil-al, melalaxil M, metalaxil…

Para la prevención de mildiu también se puede utilizar extractos de plantas, ortiga, cebolla, ajo…, o de algas. A la hora de usar estos productos en la prevención del hongo, hay que tener en cuenta alternar el uso de productos de distintas familias, evitando así que aparezcan resistencias en el hongo. Sobre todo con los productos penetrantes y los sistémicos, que son los que generan resistencias. Un buen control de la enfermedad del mildiu de la vid (también conocida como viña) minimizaría el uso de productos químicos. Se basaría en las medidas culturales y solo usaría el control químico cuando fuese necesario.

 

AUTORA: Carmen Aparicio VázquezAgrónoma de Sembralia.

MildiuVidViña

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