La postcosecha del olivar: una fase clave para la campaña siguiente
La etapa de PostCosecha del olivar es una fase clave tanto para el cuidado del Olivar como para el rendimiento de la próxima campaña. Tras finalizar la recolección el árbol se debilita por el consumo de energía que ocurre en el llenado del fruto provocando que entre en un periodo en el que tiene que recuperar sus reservas y regenerar raíces preparándose para el invierno. Esta fase es muy importante ya que influye directamente en la futura floración, en el cuajado y en su producción final, por lo que gestionar de manera correcta durante los próximos meses su cuidado se vuelve algo esencial para su recuperación nutricional.

¿Cómo evaluamos el estado del olivar en postcosecha?
Para poder observar el estado en el que se encuentra el olivar, técnicos y agricultores realizan varias revisiones analizando la densidad de las hojas, el estado del sistema radicular, los posibles daños de recolección y la disponibilidad hídrica del suelo. Estos análisis nos permiten determinar si el olivo tiene alguna deficiencia ya sea en nitrógeno, potasio o boro.
Diversos estudios confirman que niveles de potasio inferiores a 0,4% suelen indicar déficit mientras que los niveles superiores a 0,8% son los adecuados para afrontar la siguiente campaña.
Nutrición esencial tras la cosecha
Uno de los aspectos mas importantes tras la recolección es reponer los nutrientes del olivar que ha perdido a lo largo del ciclo productivo por lo que es importante dar aportes equilibrados que ayuden al árbol a recuperar sus reservas.
Uno de los elementos mas relevantes durante esta fase es el potasio ya que participa en la síntesis de azucares , el movimiento de la savia y la resistencia al frio. Las recomendaciones técnicas sugeridas para olivares intensivos irrigados sitúan las necesidades anuales de K₂O en rangos de 200–300 kg/ha dependiendo del análisis foliar. En explotaciones gestionadas mediante aplicaciones foliares, se utilizan productos potásicos de rápida absorción los cuales ayudan a restablecer el equilibrio nutricional.
En cuanto al nitrógeno es importante realizar un manejo moderado pequeñas aportaciones o formulaciones de liberación controlada pueden favorecer la diferenciación de yemas sin provocar brotaciones indeseadas en pleno invierno.

Importancia de la estructura del suelo y las labores posteriores a la recolección
El suelo es un elemento diferenciador durante la recuperación del olivo y es que tras la cosecha muchos agricultores aprovechan para incorporar materia orgánica o humatos para mejorar la retención del agua y la actividad microbiana. Estas practicas ayudan en gran parte a olivares que han sufrido estrés hídrico ayudando a recuperar la estructura del suelo y facilitando su desarrollo radicular.
La poda también forma parte de la estrategia postcosecha ya que una poda bien planificada aumenta la aireación, reduce el riesgo de enfermedades y favorece un reparto equilibrado de la producción.
Un periodo decisivo para la próxima campaña
En conclusión la postcosecha es una fase en la que las decisiones que tomemos van a repercutir directamente en la producción final por lo que una correcta nutrición, un suelo activo y un buen manejo sanitario van a ser claves para que el olivo afronte el invierno con suficientes reservas y brote con mas fuerza en primavera.











