Bioestimulantes: aliado contra el estrés abiótico de tus cultivos

El estrés abiótico se puede paliar mediante el uso de bioestimulantes en tus cultivos

Al igual que en el caso de los seres humanos, las plantas pueden sufrir estrés, lo que repercute en el rendimiento del cultivo. Hay dos tipos de estrés, en función de si responde a la actuación de seres vivos (como insectos, plantas, hongos, bacterias, patógenos, etc.) o por factores no vivos en los organismos vivos en un entorno específico.

Los bioestimulantes, de los que os hablamos hoy, son un buen aliado para combatir el estrés en los cultivos, porque actúan sinérgicamente con otros insumos agrícolas, potenciando sus beneficios.

Conozcámos más a fondo las propiedades de los bioestimulantes agrícolas, qué son y qué beneficios nos aportan...

¿Qué son los bioestimulantes?

Tal y como os contamos en algunos otros artículos, según du Jardin et al. (2015) “los bioestimulantes son sustancias o microorganismos que estimulan los procesos naturales de las plantas para mejorar la absorción y eficiencia de los nutrientes, la calidad del cultivo y la tolerancia al estrés abiótico, beneficiando tanto el rendimiento como el vigor de la planta”. 

En otras palabras, tal y como lo define The European Biostimulants Industry Council (EBIC): “los bioestimulantes de las plantas son materiales que contienen sustancias y/o microorganismos cuya función, cuando se aplica a las plantas o a la rizosfera, es la de estimular los procesos naturales que mejoren/beneficien la absorción de nutrientes, la eficiencia de los nutrientes, la tolerancia al estrés abiótico, y la calidad del cultivo, independiente de su contenido de nutrientes”.

Estos microorganismos se pueden distribuir de diferentes maneras, pero lo más común es encontrarlos a través de sustancias húmicas. Estas sustancias se clasifican en varios tipos, pero tienen el común denominador de que son beneficiosas tanto para el suelo como para el cultivo.

 

Uso de bioestimulantes para combatir el estrés 

El estrés de las plagas es más que conocido, pero algo menos el abiótico, y curiosamente es muy importante para el mantenimiento de los cultivos. De hecho, se calcula que entre un 65 y un 80% de las pérdidas potenciales son debidas a estrés abiótico.

Los posibles factores negativos causantes de estrés abiótico en las plantas los siguientes factores:

  1. Temperatura (por exceso, en verano, o por defecto: el frío del invierno)
  2. Agua (también por exceso o defecto)
  3. Vientos
  4. Otros desastres naturales (tornados, incendios...)

Mediante el uso de bioestimulantes conseguimos paliar el estrés abiótico en la planta, porque tienen beneficios de mejora directa. Por eso decimos que los bioestimulantes una solución vital para la agricultura sostenible. Pero más allá de sus ventajas en cuando al medio ambiente, proporcionan tres claros beneficios:

  1. Mejora la tolerancia al estrés abiótico
  2. Mejora el crecimiento radicular y vegetativo
  3. Mejora la estructura del suelo y la eficiencia de la rizosfera

Ahora que ya conoces cómo actúan los bioestimulantes en los cultivos, es probable que quieras incluirlos en tu plan de abonado. Te recordamos que en el caso de los bioestimulantes la clave es que son un complemento, con lo que potencian los efectos de los fertilizantes. Es decir, como señalábamos anteriormente, tiene que quedar claro que los bioestimulantes agrícolas no son un sustitutivo, sino un 'potenciador' que hará que se maximicen sus efectos. Así que se trata de optimizar el rendimiento de los insumos agrícolas. 

Si quieres saber cómo aplicarlos, ahora que ya conoces cómo benefician a los cultivos y al suelo, te dejamos aquí algunas sugerencias de nuestro blog:

 

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