Los 4 abonos más demandados para mejorar los suelos

Para conseguir un uso sostenible del suelo hay que apostar por ser multidisciplinares

La conservación del suelo no es solo cuestión de agricultura. Hay otros intervinientes (el más claro es la minería, por poner un ejemplo). Por eso decimos que se trata de un asunto multidisciplinar, muchos agentes están involucrados en el uso sostenible del suelo.

Hoy queremos hablaros de buenas prácticas agrícolas que contribuyen a la sostenibilidad de los suelos. La agronomía y la ecología han de ir de la mano, ya que como hemos comentado en más de una ocasión, el patrimonio de los agricultores es el suelo.

La fertilidad de nuestros suelos depende de la composición de los mismos, por lo que tenemos que poner atención no solo en los macro y microelementos, sino también en el microbiota existente, que no deja de ser una incomparable fuente de riqueza y de nutrientes. Y es que el carbono del suelo (SOC) es el principal ‘alimento’ de los ecosistemas (y por ende, de nuestros cultivos). Debemos evitar que los suelos se empobrezcan, porque eso implicaría un acortamiento del ciclo.

Por otro lado, no debemos olvidar que existen otros factores intrínsecamente relacionados con la conservación de los suelos como es la meteorología. Dependiendo del clima, podemos ver suelos más o menos erosionados. Si bien el clima es algo que el hombre no puede determinar por sí mismo, de lo que se trata es de adaptarnos, de manera que podamos paliar los efectos nocivos (frío, lluvias torrenciales, huracanes y tornados…).

Análisis de suelos

Lo primero que hay que hacer es conocer lo que tenemos entre manos. Y es que son muchos los agricultores que hacen habitualmente análisis de suelos, pero otros tantos no recurren a este tipo de mediciones. Realmente un análisis de suelo es como un análisis de sangre en el ser humano. Se trata de una medición a través de la cual podemos conocer qué nos sobra, qué nos falta. Y también lo que debemos potenciar sabiendo el cultivo que vamos a desarrollar en ese suelo.

La toma de muestras se hace mediante un berbiquí específico, y se envía la muestra a laboratorios especializados que desglosan los componentes, para hacer las correcciones pertinentes a posteriori. Se trata de equilibrar macro y micronutrientes en función de lo que determine ese análisis de suelo.

 

Estudios multiespectrales del suelo

Menos conocidos que los anteriores, también se puede analizar el suelo a través de imágenes multiespectrales. En este tipo de estudio se evalúan los cambios que sufren las coberturas vegetales como consecuencia de un fenómeno natural o de origen antrópico. La medición se realiza mediante una serie de dispositivos muy evolucionados gracias a las nuevas tecnologías. Estas cámaras se encuentran equipadas con modernos sensores que perciben la presencia de distintos espectros de luz. Así, se logra una combinación de imágenes basadas en colores, las cuales sirven para determinar las características físicas de una capa vegetal. En Cefetra, por ejemplo, trabajamos con Talking Fields, un mapa de fertilidad relativa que utiliza cámaras multiespectrales para conseguir esas imágenes. Gracias a la información que obtenemos, se pueden hacer correcciones específicas en áreas determinadas de una parcela.

 

Plan de abonado para el manejo de la fertilidad

La idea es que con una buena planificación se logra la eficiencia. Para ahorrar en tiempo, en dinero y en insumos, lo mejor es pensar antes de hacer. Por eso, recurrir a técnicos de campo que nos ayuden a elaborar un plan de fertilización es la manera más fácil de asegurar un buen rendimiento sin gastar de más. También para ser medioambientalmente sostenibles debemos pensar que menos es más. Los planes de abonado nos permiten aprovisionarnos de insumos agrícolas cuando están mejor de precio, siempre y cuando tengamos capacidad de almacenamiento. También nos permite saber cuántas pasadas podemos hacer por campaña, incluso si se puede hacer un abonado de fondo como complemento para el amejoramiento del suelo.

Reducción de compuestos tóxicos (cadmio, Cd,y cobre, Cu)

Por lo que sabemos, en España el principal problema de nuestros suelos reside en la contaminación por cadmio y cobre. En el caso del cadmio, tiene relación estrecha con el zinc, con el que se encuentra asociado en la naturaleza. Y en el caso del cobre, que a veces se aplica por sus efectos como fitosanitario, puede terminar contaminando en exceso el suelo.

Existen correctores de estos dos componentes, por lo que es importante ahí tener claro el volumen que aplicar, para contrarrestar y equilibrar. Y es que tanto por exceso o por defecto perjudicamos los suelos. De lo que se trata es de que estén en correcto balance.

En definitiva, se trata de tener una visión holística (global) de todo el procedimiento agrícola, de modo que podamos conservar los suelos de la mejor manera posible, siendo respetuosos con el medio ambiente.

 


Soluciones Sembralia para la mejora de suelos

Aquí os dejamos una serie de productos para mejorar la calidad del suelo, siempre teniendo en cuenta lo que no debemos hacer:

Aplicar ácidos húmicos, es decir: materia orgánica

Al aplicar Ácidos húmicos secos (INB), por ejemplo, en una dósis adecuada a hortícolas (1-2,5 kg/Ha) o a frutales (2-3 kg/ha), hará que mejore tanto el suelo como el cultivo. Recordad que en el caso de los ácidos húmicos estamos hablando de un bioestimulante, que actúa en sinergia con otros fertilizantes (ed decir, que maximiza su efecto).

 

Aplicar fertilizantes nitrogenados

Los fertilizantes nitrogenados son los más demandados del mercado, como es el caso del sulfato de amonio (Deiba). Se recomienda la incorporación de este fertilizante en el suelo en el suelo directamente tan pronto como sea posible previamente a la aplicación de un riego o una precipitación prevista. Así que hay que abonar con este producto en cuanto pensemos que va a llover.

 

Apostar por introducir quelatos de hierro

 

Ancafer Plus (Ancafer) está pensado para suelos en los que está muy alto el pH, con componente calizo, o simplemente para corregir una clorosis férrica. Se trada de un producto elaborado con la garantía de Ascenza, que tiene una muy buena respuesta en diferentes tipos de cultivos.

 

Combinar sulfato de hierro con aporte de materia orgánica

La idea de combinar un abono con ácidos húmicos y hierro quelatado (INB) está pensada para que se puedan solucionar dos problemas con un único producto. En este caso se combina un hierro 100% quelatado con EDDHA junto con ácidos húúmicos solubles. Lo que conseguimos es una sinergia de productos, lo que convierte este abono en un producto muy interesante.
Agricultura sostenibleConservación de los suelosSostenibilidadSueloSuelos

Deja un comentario

Todos los comentarios son moderados antes de ser publicados