La campaña 2026 del olivar en España está dejando, en términos generales, una floración superior a la media, especialmente en zonas como la DOP Sierra de Cazorla, donde las condiciones agroclimáticas han acompañado de forma muy favorable durante el invierno y la primavera.
Las precipitaciones acumuladas en invierno han permitido partir de suelos con buena reserva hídrica, un aspecto clave para el desarrollo del olivo en esta fase. A ello se suma una primavera sin episodios de calor extremo, lo que ha favorecido una floración más uniforme y con menor estrés para el árbol.
A nivel técnico, los datos de campo apuntan a una alta carga de inflorescencias, lo que sitúa esta campaña por encima de la media de los últimos años. Sin embargo, como bien saben los agricultores, una buena floración no garantiza automáticamente una gran cosecha, ya que el resultado final dependerá del cuajado, la climatología de junio y la capacidad del árbol para gestionar esa carga.

En este sentido, la fertilidad de la flor se sitúa en valores cercanos a la media histórica, lo que indica un equilibrio razonable entre cantidad de flores y viabilidad de las mismas. En campañas muy floridas, es habitual que la fertilidad media baje ligeramente debido a la competencia entre inflorescencias.
Tras la floración, el momento clave es el cuajado del fruto, un proceso muy sensible a factores como la temperatura, el viento o la disponibilidad de agua. En condiciones óptimas, la polinización dará lugar a pequeños frutos que comenzarán a desarrollarse durante el mes de junio.
No obstante, el olivo tiene sus propios mecanismos de autorregulación. En plantaciones con exceso de carga floral, el árbol elimina parte del fruto cuajado en lo que se conoce como la “caída de San Juan”, un proceso fisiológico natural que permite concentrar los recursos en los frutos con mayor viabilidad.
Por ello, será fundamental seguir de cerca la evolución climática en las próximas semanas, especialmente evitando situaciones de estrés hídrico o golpes de calor, que pueden afectar negativamente al cuajado.
Consejos prácticos para agricultores: floración, cuaje y maduración
Para optimizar el potencial de esta campaña, conviene tener en cuenta algunas recomendaciones clave:
Durante la floración- Es el momento de aplicar alguna ayuda a nuestro olivo, en forma de potasa. Eso sí, hay que evitar tratamientos agresivos que puedan interferir en la polinización
- Mantener un buen estado hídrico del suelo, especialmente en explotaciones de regadío
- Vigilar plagas que puedan afectar a la flor del olivo
- Asegurar disponibilidad de agua si las lluvias desaparecen
- Evitar estrés nutricional: el equilibrio de nutrientes (especialmente boro y nitrógeno) es clave
- Controlar temperaturas elevadas mediante manejo adecuado del suelo y cubierta vegetal
- Ajustar el riego en función de la carga real del árbol
- Prestar atención a la sanidad del fruto (repilo, mosca del olivo)
- Planificar la recolección en función del índice de madurez y del destino del aceite












